DIEGO COELLO
Cerca de diez mil personas presenciaron ayer por la noche el desfile de la Entrada Cristiana de las fiestas de Moros y Cristianos de Altea, que se celebró con la participación de más de un millar de "festers".
Por la mañana, se representó la Embajada Mora, el alardo y la rendición del bando cristiano en la fortaleza-castillo, ubicada en la plaza de la Iglesia, entre las huestes moras comandadas por la filà Berebers y las tropas cristianas dirigidas por la filà Cristians d'Altaia. Centenares de personas presenciaron la embajada con la lucha dialéctica entre el embajador moro, José Ignacio Sánchez, y el rey cristiano, Vicent Ripoll. Éste y sus tropas defendieron el castillo hasta que el bando moro logró la conquista de la fortaleza.
La filà Cristians d'Altaia, con sus cargos festeros, el rey Vicent Ripoll, el embajador Miguel Alcalde y el abanderado Francisco Lloret, junto a la filà Cristians de la Muralla, con su alférez, la niña Marta Zornoza, fueron los protagonistas de la Entrada Cristiana que discurrió por la arteria principal de Altea. A las 20.15 horas se inició el desfile en la calle Filarmónica, con la participación de las reinas de fiestas y sus damas de honor, que precedían al abanderado cristiano de la Associació de Moros i Cristians Sant Blai, José Fuster. Posteriormente, desfilarían hasta la Plaça dels Esports, pasando por la calle Pont de Montcau y la avenida Rei Jaume I, las filaes Conqueridors, Maseros, Cebers, Mossen, Muralla, Contrabandistes, Carteia, Corsaris, Templaris y Altaia provocando la admiración de las personas congregadas en el itinerario.
Al filo de las 21.30 horas entraba en la avenida Rei Jaume I, la alférez infantil Marta Zornoza, montada sobre una carroza que representaba parte de las murallas medievales de Altea. La Entrada cristiana fue en aumento a medida que se acercaba el momento de la llegada del rey cristiano. Pasadas las diez y media de la noche, el gran boato de Cristians d'Altaia, con más de 700 personas que trasladaban al espectador a la época medieval, comenzó a llegar anunciando a sus tres cargos festeros.
Grupos de percusión, pescadores, hombres del campo, escuadras de guerreros, un poblado medieval con la escuela de niños y tiendas acompañaban a las carrozas de los cargos festeros y la de los otros tres reyes que ha tenido la filà con anterioridad.
El desfile lo cerraba Vicent Ripoll escoltado por sus dos hijas y cinco sobrinos, montados sobre corceles blancos.