PERE ROSTOLL
El PP perdió Benidorm. Pero también se le escapó el pulso de la movilización de militantes y cargos públicos. Y, además, claramente. El día en el que le arrebataron la Alcaldía, Manuel Pérez Fenoll no contó con ninguno de los dos consellers ligados a la ciudad -Angélica Such y Gerardo Camps-; con una presencia limitada de la dirección regional del PP -César Augusto Asencio, vicesecretario de Política Local fue el enviado de Valencia-; y con una sorprendente ausencia de alcaldes de la comarca -Batiste Saval, de Callosa d'en Sarrià, fue casi el único-. Sólo el grupo en las Cortes -estuvieron casi todos los diputados del PP por Alicante con la excepción de Luis Díaz Alperi- y, ayer sí, la dirección provincial que envió a la secretaria general, Mónica Lorente; al responsable de Organización, Carlos Mazón; y al coordinador comarcal, Enrique Ponsoda, entre otros, respondieron, en cierta medida, al enorme revés que supone para los populares perder la Alcaldía en la que en 1991 empezaron a amasar su hoy inmenso poder electoral.
La campaña que Manuel Pérez Fenoll lideró a finales de 2008 para hacerse con la dirección provincial del PP no le sirvió ayer para contar con un respaldo masivo de su partido. Del casi centenar de alcaldes con el que cuentan los populares en la provincia apenas se dejaron ver los de El Campello, Juan Ramón Varó; Benissa, Juan Bautista Roselló; o Aigües, Pilar Sol. Y del PP de la Marina Baixa fueron más comentadas las ausencias de alcaldes como Bernabé Cano, de La Nucia; Jaime Lloret, de La Vila Joiosa; u Honorato Algado de Finestrat que la relación de asistentes.
Otro tanto ocurrió con los parlamentarios en Madrid. Sólo acudieron el diputado Francisco Murcia, casi obligado por ser del pueblo; y los senadores Agustín Almodóbar, otro que tenía obligación por ser natural de la ciudad y por figurar su madre entre los ediles del PP, con su abuelo Miguel Barceló; Julio de España y Juan Rodríguez Marín. Con esa presencia de dirigentes del PP casi era una consecuencia que los populares perdieran el "cuerpo a cuerpo" de las bases. La imagen de Fenoll recogiendo su vehículo en una calle próxima acompañado por su familia y apenas media docena de cargos populares -de los cuales la mayoría no le respaldaron en su día para presidir a los populares alicantinos- ejemplifica el limitado apoyo que, en la jornada del voto de censura, recibió el edil del PP.
Por primera vez en mucho tiempo, los socialistas fueron capaces de ganar esa batalla al perfecto engranaje del monstruoso aparato del PP. Y lo hicieron con holgura. La de los populares fue una pirámide invertida -cúpula, aunque limitada, pero sin base-, la de los socialistas fue una perfecta. No hubo ni generales ni coroneles del PSPV o de la dirección provincial. Evitaron la fotografía de sus concejales consumando el voto de censura con el tránsfuga Bañuls. Pero sí acudió, como adelantó este periódico, una importante presencia -consentida, especialmente, desde la cúpula del PSPV en Alicante-, de alcaldes, concejales y, sobre todo y esa fue la gran distinción, de militantes. "Sólo íbamos a mociones de censura a llorar", definía gráficamente una destacada afiliada socialista. Los militantes de Benidorm y de la Marina Baixa esperaban desde hace 18 años celebrar algún éxito. Y ayer llenaron el vestíbulo del Ayuntamiento de Benidorm para vitorear a Navarro y para proclamar que la localidad, sin importarles para nada el conflicto interno que los concejales tienen con el partido ni tampoco la batalla entre Alarte y Leire Pajín, volvía a tener un primer edil socialista.
Todas las agrupaciones del PSPV en la Marina Baixa estuvieron representadas. La ejecutiva de Benidorm estuvo encabezada por su secretario general, Rubén Martínez. Arroparon también a Navarro en su elección, alcaldes de la comarca como Andrés Ripoll de Altea, con casi todos sus ediles; Andrés Ferrer, de Bolulla; la alcaldesa de Guadalest y miembro de la ejecutiva provincial, Trini Amorós; y concejales del resto de municipios. Sólo llamó la atención la ausencia del alcalde de l'Alfàs del Pi, Vicente Arques, miembro de la ejecutiva de Alarte. Se presentaron también en Benidorm el primer edil de Novelda, Mariano Beltrá; el concejal alicantino Manuel de Barros; la secretaria general del PSPV en El Campello, Marita Carratalá; el portavoz socialista en Torrevieja, Ángel Sáez; o miembros del equipo de asesores socialista en la Diputación.
Y un detalle más que a nadie pasó desapercibido para ejemplificar aún más, si cabe, el impacto que tuvo la moción en la militancia del PSPV. El voto de censura en Benidorm, el munocipio en el que los socialistas empezaron a cavar su fosa política en la Comunidad hace 18 años, sacó de las catacumbas a una inmensa nómina de ex dirigentes de toda la provincia fuera de escena desde hace años. Aparecieron el ex alcalde de Cocentaina, José Marset; el ex diputado provincial Salvador Sanjosé; el antiguo alcalde de Callosa d'en Sarrià, Vicent Berenguer; Quico Llorca, ex primer teniente de alcalde con Juan Segovia en La Vila Joiosa; o José Antonio López Berruti, ex director de Sanidad y un hombre ligado en su día a Fernández Valenzuela.
Hambre y ganas de comer
Se juntaron el hambre con las ganas de comer. La necesidad de los socialistas de avalar con su presencia la recuperación de una Alcaldía emblemática y, de paso, lanzar un aviso a Alarte. Era generalizada la reflexión entre cargos y militantes socialistas: al secretario del PSPV le ha faltado mano izquierda para conducir por otro camino el conflicto que le ha enfrentado con Leire Pajín. En el fondo, el enorme apoyo que recibió ayer Agustín Navarro y el resto de concejales durante la moción de censura pone en evidencia la gestión que ha realizado Jorge Alarte de la crisis. Nadie de los que estuvieron allí aclamando a los ediles por recuperar la ciudad, ellos sí lo tenían muy claro, para las siglas del PSPV-PSOE era partidario de seguir poniendo la otra mejilla ante las maniobras del PP con tránsfugas en Dénia, La Vila Joiosa o La Vall de Laguar.
Como durante las últimas semanas, la moción de censura de Benidorm volvió a convertirse ayer en noticia de ámbito autonómico y también estatal. Coincidiendo con la constatación de que el PP perdía Benidorm tanto Mariano Rajoy como Francisco Camps volvieron a salir a la palestra para cargar contra Leire Pajín, que no dio señales de vida durante la jornada, y criticar la maniobra de los socialistas con el tránsfuga José Bañuls. Rajoy culpó directamente a Zapatero y Leire Pajín y subrayó que, todo lo que rodea a la moción en Benidorm, es "una historia truculenta" que "suena a cosa siciliana". Mientras Camps, por su parte, puso en valor la "paradoja" de que los socialistas se hagan con la Alcaldía del municipio después de "atacarlo toda la vida".
Disputa por la comisión antitransfuguismo
El vicepresidente Manuel Chaves aseguró ayer que ya está en contacto con todos los partidos políticos para convocar el pacto antitransfuguismo, tal y como pidió formalmente el PP "sin ningún tipo de exigencia previa". Chaves anunció que, en la convocatoria, se incluirá tanto el caso del Ayuntamiento de Benidorm como los de otros consistorios. Los populares habían pedido una convocatoria urgente para abordar el voto de censura en la villa turística pero los socialistas quieren abordar otros asuntos pendientes. La dirección nacional del PP, incluso, mantiene su amenaza: abandonarán la comisión contra el transfuguismo si Zapatero no se compromete "públicamente" a que los ediles socialistas de Benidorm no volverán a repetir como candidatos en los comicios de 2011. Chaves recordó que sobre el transfuguismo "ha habido mucho debate" pero que la única medida que se puede poner en marcha es el cumplimiento del Pacto Antitransfuguismo, ya que "quitar por ley a un tránsfuga su concejalía no es posible".