J. MARÍN
Agustín Navarro, como candidato a la Alcaldía, fue el primero en intervenir. Realizó un discurso con miras al futuro, alejado de la crispación y ofreció su mano a la nueva oposición para los grandes temas de la ciudad. Así, el nuevo alcalde expresó su comprensión hacia el bando popular "porque es un momento duro, difícil y complicado" y manifestó su deseo de "buscar un entendimiento" para que primasen los intereses de Benidorm. "Nosotros ponemos la ciudad por encima y confiamos en que todos trabajemos para ello", dijo. Del mismo modo recalcó su deseo de "contar con todos los ciudadanos" y expuso los principales ejes de su gestión, que resumió en cuatro. El primero de ellos tratará de "reordenar la situación económica" saneando las cuentas y una política de austeridad. En segundo lugar abogó por "reconstruir los servicios sociales", aspecto en el que incluyó la limpieza, la calidad de los servicios educativos y las personas en situación de dependencia. El tercer eje pretende "desbloquear la actual parálisis", pero con una política "valiente" para nuevos proyectos. "Que sea la mejor ciudad de vacaciones, pero también la mejor para vivir", apostilló antes de finalizar anunciando una nueva etapa "de mucho trabajo, pero de transparencia".
Pérez Fenoll se despidió de su cargo repitiendo las principales ideas y argumentos que ha estado reiterando en los últimos días. "Una moción nos arrebata la Alcaldía y el gobierno... Saldremos a la calle con la cabeza alta...". Lo acompañó con agradecimientos a su equipo de gobierno al personal de confianza, funcionarios, empresas de servicios y el tejido social de la ciudad "y a todos cuantos el 27 de mayo de 2007 dieron sentido a una forma de gobernar". Y acabó atacando al nuevo gobierno, formado por "quienes han renunciado a sus valores, su educación y sus siglas".
Comenzó entonces el turno de los portavoces. Por el PSOE lo hizo Jaime Llinares en sustitución de Maite Iraola, que optó por seguir sin voz como desde que se presentó la moción. El edil, en un tono más agresivo que Navarro, trató de explicar los motivos de la censura. Recordó que es una herramienta legal y emplazó a Pérez Fenoll "a buscar culpables en otro lugar, porque el culpable es usted". Llinares aludió, en sintonía con la tesis socialista, al "desgobierno", "la incapacidad" o la "falta de diálogo" del alcalde, a quien también responsabilizó de "no atender las demandas de los ciudadanos ni cumplir sus promesas". El eventual portavoz del grupo socialista finalizó con una nueva alusión a la tránsfuga de 1991 "porque con la destitución del alcalde también cesa Maruja Sánchez, que tanto dinero nos ha costado".
Cerró las intervenciones el portavoz popular Antonio Pérez. Lo hizo primero con una referencia al santoral -ayer se celebraba Santa Digna- y después criticó a Navarro. Se acogió a la información de este diario sobre la camiseta que le regalaron sus compañeros. "Por sus camisetas les conoceréis. Pérez Fenoll lleva la de 'I love Benidorm' y Navarro la de 'La ciudad es para mí'". Y para terminar, Pérez anunció su intención y la de sus concejales de seguir adelante "por los sueños que nos quedan por cumplir", parafraseando una conocida canción.