PERE ROSTOLL / R. PAGÉS
El PP exhibió ayer en Benidorm lo que, a lo largo de los últimos cuatro meses, se había convertido en una evidencia. La moción de censura de los socialistas y el tránsfuga José Bañuls para desalojar de la Alcaldía al popular Manuel Pérez Fenoll ha acabado por tensionar aún más, si cabe, la relación entre campistas y ripollistas. Hasta el punto de que el presidente provincial del PP, Joaquín Ripoll, esquivó ayer, una vez más y a pesar de la insistencia de Ricardo Costa -número dos de Camps en el partido-, la fotografía junto al todavía primer edil benidormí que, como se recordará, le disputó el pasado diciembre, con el apoyo del propio jefe del Consell, el control de la dirección de los populares en la provincia.
El propio Ricardo Costa junto al vicesecretario regional y responsable de Organización del PP, David Serra, visitó ayer a Fenoll como muestra de respaldo total y absoluto en vísperas de la moción de censura. A lo largo de la pasada semana, el número dos de Camps en el PP telefoneó a Ripoll para tratar de convencerle de que le acompañara. Pero el máximo responsable del PP en Alicante desoyó la recomendación y optó por no acudir a Benidorm ayer. Ni tampoco lo hará, en principio, hoy para respaldar a Fenoll, su rival en el último congreso provincial del PP. El único contacto entre ambos fue una breve conversación telefónica que se produjo justo el día que se registró la moción de censura. Sí habrá, por contra, una importante presencia de la dirección regional del PP -estará el mencionado Serra y César Augusto Asencio, vicesecretario de Política Municipal- y del grupo popular en las Cortes. Costa se ha disculpado al coincidir con la reunión de la junta de portavoces previa al inicio del nuevo periodo de sesiones.
En todo caso, Costa mantuvo ayer en Benidorm el tono de su discurso con críticas a Leire Pajín, petición para que Alarte la sustituya en el Senado y ataques por incumplir el pacto contra el transfuguismo.