PERE ROSTOLL
La carrera política de Agustín Navarro, que hoy se ha convertido en alcalde de Benidorm, ha estado marcada, sin duda, por mociones de censura. Tanto en el Ayuntamiento de Benidorm como en la eterna batalla del PSPV. En sus inicios, Navarro pasó de trabajar como secretario personal de Manuel Catalán Chana durante el mandato municipal que discurrió entre 1987 y 1991 a ocupar un sillón de concejal tras los comicios locales que se celebraron ese mismo año. Los socialistas vencieron por mayoría absoluta pero, apenas unos meses después de la votación, en noviembre, Agustín Navarro vivió como concejal, quizá, el peor momento por el que ha atravesado el socialismo local: la moción de censura avalada por Maruja Sánchez, la tránsfuga del PSOE que puso en bandeja la Alcaldía a Zaplana.
Fue un mandato muy duro para los socialistas, que Agustín Navarro vivió desde las catacumbas de la oposición. Después de los comicios de 1995, en los que los socialistas perdieron el poder en la Generalitat, el hombre que hoy se convertirá en primer edil benidormí traspasó su carrera política del ámbito institucional al orgánico. Tras el congreso del PSPV en el que Joan Romero se alzó con la secretaría de los socialistas valencianos por sólo tres votos, Navarro, alineado en el sector que perdió el congreso con Ciprià Ciscar, presentó su candidatura a la dirección del PSPV en la Marina Baixa.
La pugna entre ciscaristas y renovadores provocó uno de los espectáculos más tumultuosos que los socialistas han protagonizado en la comarca: el congreso que se celebró en Altea. Los renovadores vencieron aquel cónclave pero Ciscar, entonces responsable de Organización del PSOE, decretó su anulación y propició que, una semana más tarde, Agustín Navarro se hiciera con la secretaría comarcal en medio de otra batalla campal. Era una pieza clave para la estrategia de Ciscar de derribar a la dirección de Romero. Apenas unas semanas más tarde, el hoy nuevo alcalde de Benidorm fue uno de los siete responsables comarcales del PSPV que avaló una moción de censura contra el entonces líder de los socialistas valencianos, una operación que fue el principio del fin de Romero al frente del PSPV.
Císcar le colocó en 1999 como edil en Bolulla para ir a la Diputación -algo que no logró- después de que Navarro perdiera unas primarias en Benidorm frente a Catalán Chana, su antiguo mentor. Cuatro años después, sin embargo, Navarro recompuso su relación con la familia Pajín y fue alcaldable aunque sin éxito electoral, candidatura que repitió en 2007 con el resultado de otra derrota en las urnas. Desde entonces hasta aquí, la historia es sabida. Hoy, una moción de censura, otra en su vida, marca su futuro.