P. ROSTOLL / J. MARÍN
i la presión del secretario general del PSPV, Jorge Alarte, ni ahora la de Ferraz, con el posicionamiento claro de Leire Pajín contra una moción de censura en Benidorm, han acabado de surtir el efecto deseado por la cúpula socialista. Los concejales del PSPV en Benidorm, de hecho, mantienen en su agenda la vía de arrebatar la Alcaldía al popular Manuel Pérez Fenoll en alianza con el tránsfuga José Bañuls, un acuerdo que no está registrado pero sí encauzado desde hace dos semanas y que, incluso, alguno de los concejales socialistas de Benidorm habría avalado ya con su firma. Así que, en estos momentos, la cuestión es si Jorge Alarte y la dirección federal del PSOE son capaces de abortar finalmente la operación o si, por el contrario, los ediles socialistas registran la moción de censura al margen de su partido.
Se trata, como admitieron ayer fuentes de la cúpula del PSPV, de si pesa más la disciplina de partido o la presión que se vive en Benidorm. Éste último argumento es el que, en privado, mantienen concejales socialistas de la villa turística como argumento para justificar la alianza con el tránsfuga. Agustín Navarro, portavoz socialista en el consistorio, no contestó ayer a ninguna llamada telefónica. Sin embargo, sí estuvo en la Diputación -Navarro ocupa escaño en la institución provincial- donde trasladó esa misma tesis a cargos socialistas. A saber: la presión que vive en Benidorm es difícil de soportar y, por tanto, el margen de maniobra muy reducido. Los ediles socialistas de Benidorm tomarán la decisión definitiva, en un sentido u otro, hacia el final de la semana. Puede que el día clave sea mañana, apuntaron fuentes socialistas.
Jorge Alarte, en todo caso, mantiene su posición: en el caso de que la moción de censura se acabe registrando, de forma automática, expedientará a los doce ediles del PSPV con propuesta de expulsión inmediata. El líder de los socialistas valencianos no sabe si podrá frenar la moción de censura. Tiene dudas. Pero sí sabe cómo actuará. A la negativa de Alarte se sumó el lunes la de la propia Leire Pajín, que ha mantenido una calculada ambigüedad a lo largo del proceso. En la dirección del PSPV, sin embargo, creen que la reacción de la secretaria federal de Organización del PSOE puede acabar siendo tardía y quedar sin efecto.
La moción de Benidorm se ha convertido en el principal desafío del primer año de mandato de Jorge Alarte como responsable del PSPV. No sólo por la importancia de la plaza sino porque ha resquebrajado la precaria alianza del líder de los socialistas valencianos con buena parte de los partidarios de Leire Pajín. Así las cosas, José Blanco, número dos del PSOE y que ayer dio respaldo a Alarte en Valencia durante una reunióin con la ejecutiva, evitó echar más leña al fuego. No habló de la cuestión ni ante los periodistas, ni en la ejecutiva, ni en privado con Alarte. "No lo hizo porque comparte la posición de la dirección del PSPV", explicaron desde la sede socialista.
Entretanto, los concejales de Benidorm se comportaron ayer como si tuvieran que guardar el misterio de la Santísima Trinidad. No fueron capaces de explicar los motivos que les han llevado a incumplir los plazos que se habían marcado. Ni una sola explicación, la callada por respuesta. Ningún concejal socialista de Benidorm pudo ayer justificar el motivo por el cual finalmente no presentaron la petición de un pleno para reprobar al alcalde. El pasado viernes, Navarro avanzó que si Pérez Fenoll no dimitía antes del lunes, el mismo martes pedirían dicho pleno. El portavoz no habló durante la jornada de ayer. Ni tampoco lo hizo la portavoz adjunta Maite Iraola y el resto de ediles no sabían qué responder al respecto. Lo único en claro es que cualquier declaración quedaba en manos del propio Navarro. Todas las puertas quedan abiertas.