J. MARÍN
La inauguración del Paseo de Poniente contó con un importante desembarco político, aunque la ausencia de Francisco Camps, cuya asistencia fue anunciada hasta la saciedad, restó algo de vistosidad al momento por aquello de los gestos de apoyo a Pérez Fenoll. El presidente del Consell fue disculpado por el conseller Mario Flores y por el alcalde local, quien hasta llegó a pedir un aplauso para él "porque ésta es su gran obra".
El arquitecto Carlos Ferrater recalcó que se trata de una construcción "irrepetible, única y sostenible" y pidió a sus usuarios "que la cuiden". Pérez Fenoll recordó que el paseo había sido la principal promesa de todos los partidos políticos a lo largo de los años "hasta que Camps decidió apostar una vez más por la ciudad". El primer edil rememoró el duro camino que ha supuesto la obra y aprovechó para hacer una referencia a la situación municipal actual. "Es una muestra más de que Benidorm crece, funciona y mejora frente a algunos que quieren hacer crecer malas hierbas de ingobernabilidad" afirmó. Por último, Mario Flores subrayó que la localidad "gana un nuevo paseo que se convertirá en emblemático por su belleza y que será referencia mundial". El acto se cerró con el disparo de un castillo de fuegos artificiales y con una gran multitud de vecinos y turistas que no quisieron perderse el estreno del nuevo recinto.