Durante estas noches ha sido difícil encontrar a alguna persona que no se haya levantado de su silla para disfrutar de la alegría que se ha transmitido en cada momento de la fiesta. Tampoco se han quedado atrás los habituales concursos de mantones de manila o trajes de faralaes en donde las mujeres han puesto especial empeño en lucir sus mejores atuendos. Y por si fuera poco, degustaciones todos los días de paellas preparadas en la caseta popular para quien quisiera acercarse hasta el recinto ferial de Benidorm. Ni siquiera las autoridades locales, con el alcalde Manuel Pérez Fenoll a la cabeza, han querido perdérselo. Con más o menos salero, al final, acabaron tocando las palmas.