Bajo el sonido de las sevillanas, las casetas han proporcionado el ambiente necesario para estas ocasiones. Cientos de festeros de la Casa de Andalucía y miles de vecinos y turistas de Benidorm se han acercado en estas fechas a saborear el refrescante rebujito, los pescaítos fritos o el exquisito jamón serrano acompañados por el sonido clásico de las sevillanas y los típicos trajes de faralaes. Unos excelentes momentos para olvidar, aunque sea por un rato, la tan manida crisis. La música, la fiesta y el sabor andaluz reinan estos días en la capital turística en lo que se ha convertido en un atractivo más de la variada oferta local. Treinta años... y los que quedan por venir.