J. MARÍN
La Fiscalía de Menores de Zaragoza investiga los hechos acaecidos durante el pasado campamento de verano que organizó el Ayuntamiento de Benidorm en la localidad de Tarazona. Según las quejas de algunos jóvenes, varios monitores tuvieron con ellos un comportamiento "que podría suponer un atentado a la dignidad de las personas", según precisó el instructor del expediente que inició el Consistorio a raiz de las quejas que frrmularon los padres. El Ayuntamiento ha decidido apartar a dichos monitores, empleados municipales, presentes en el campamento al que acudieron 52 jóvenes con edades entre 8 y 16 años, aunque precisaron que no hubo denuncia alguna por parte de los afectados.
Ante las quejas de algunos padres por lo que les habían contado sus hijos, el Consistorio decidió abrir un expediente administrativo para esclarecer los hechos, que presuntamente supondrían un "atentado a la dignidad de las personas". A la vista de lo relatado, el instructor recomendó dar traslado a la Fiscalía de Menores, por si de ello pudiera derivarse alguna responsabilidad penal o trato vejatorio, lo que fue aprobado por el alcalde. Fuentes municipales señalaron que algunos niños habían contado que les obligaron a caminatas exageradas, prohibirles realizar determinadas actividades, obligarles a comer alimentos que no les gustaban o hacerles bromas inadecuadas. El propio edil de Juventud, José Bañuls, confirmó que se habían producido quejas de los padres y que el caso sigue en la Fiscalía de Zaragoza. El expediente abierto por el Ayuntamiento se encuentra suspendido a la espera de la resolución de la Fiscalía.
Declaraciones
Desde entonces, han sido llamados a declarar tanto los monitores como los padres de los jóvenes que presentaron quejas. Las mismas fuentes municipales precisaron ayer que "razones de prudencia obligan a evitar la participación de estos monitores en un nuevo campamento hasta conocer su responsabilidad".
Uno de los padres, cuya hija estuvo en el campamento, indicó que "los niños no estuvieron a gusto" y agregó que lo que pretendían era "que el monitor deje de ejercer si no tiene conocimientos para ello". Esta persona confirmó que hace un mes fueron citados en la Fiscalía para declarar en torno a este asunto "aunque nosotros no queríamos que se llegase a este punto".
Ante la próxima organización de un nuevo campamento de verano, la Concejalía ha decidido contratar a una empresa externa que gestionará la actividad y aportará sus propios monitores en lugar de los municipales. El Ayuntamiento, no obstante, no se ha personado como parte en la causa "porque eso sería creer que se ha cometido un delito". De momento, los tres monitores se mantienen apartados de la actividad.