VICENTE ZARAGOZA
David es un niño de cinco años que reside en La Nucía y asiste a clase en el colegio de infantil y primaria Garganes de Altea, uno de los dos únicos centros del municipio, y de los pocos en la comarca incluidos por la Conselleria de Educación en el programa de integración. David va en silla de ruedas por dolencia y requiere además que periódicamente se le cambie el pañal, ya sufre además incontinencia urinaria y fecal, según explican fuentes de la Asociación de Espina Bífida e Hidrocefalia de Alicante, entidad que ha denunciado esta situación.
Esta no es la primera vez que ocurre y el niño se ha quedado en tierra en tres ocasiones, con la mochila preparada y pagado el importe del viaje, sin poder acudir con sus compañeros a las excursiones que organiza su clase por falta de educadores en el centro.
La última vez fue el pasado 17 de marzo, cuando a la hora de coger el autobús, según relata su madre, Ana María, se les informó que la educadora que tenía que cuidarle, estaba enferma y David no podía ir a la excursión.
Si para un niño sin problemas de discapacidad el quedarse en tierra ya supone una frustración, para David "es un auténtico trauma", según explica su madre. Los preparativos de la excursión centran desde días antes todo su interés, "e incluso participa preparando los bocadillos" para la jornada, "y no entiende cuando ve que sus compañeros de clase se suben en el autobús y él no puede ir", explica Ana María, quien además señala que "al no poder ir, "tampoco sale en las fotografías" que luego se exponen en los paneles de las actividades que se realizan a lo largo del curso.
La última vez que David se quedó en tierra, Ana María puso los hechos en conocimiento de la AEBHA, que se movilizó para pedir explicaciones tanto en la dirección del propio centro, como en los Servicios Territoriales de Conselleria para intentar que esta situación no se vuelva a producir en el futuro.
La Asociación de Espina Bífida e Hidrocefalia de Alicante denuncia que esta situación se viene repitiendo en toda la provincia, "bien porque los educadores se ponen enfermos y no pueden acudir a las excursiones, o más frecuentemente porque deben quedarse en el colegio para atender a otros niños con discapacidad". En este sentido señalan que los niños con espina bífida que quieren disfrutar de la igualdad de condiciones en la escuela, "en las excursiones deben ir acompañados por alguno de sus padres para que puedan ayudarles, y cuando estos no pueden porque están trabajando, los niños no pueden ir a las excursiones".
El colegio Garganes tiene escolarizados 28 alumnos con diferentes discapacidades en el programa de integración. Según explicaba ayer a este diario la jefa de estudios del centro, Carmen Morales, únicamente dispone de una educadora y desde hace poco de una segunda educadora compartida con el colegio Blanquinal. El colegio cuenta igualmente con un fisioterapeuta, un logopeda y una pedagoga terapeuta, "aunque cada año al inicio del curso reclamamos de la Conselleria otro educador, y más personal especializado", señala la jefe de estudios.
En ocasiones el centro ha solicitado ayuda a la Cruz Roja de Altea para poder trasladar a David a alguna salida que se realiza dentro del municipio, como al Palau para asistir a alguna actividad. "Nos han atenido, pero no podemos estar llamándoles cada vez que haya una salida", explica Carmen Morales.
Por su parte la AEBHA señala que son conscientes "del enorme esfuerzo que está realizando la Conselleria de Educación para solucionar la problemática" que afecta a los alumnos con necesidades educativas especiales, "aunque todavía queda mucho por hacer y asuntos que parecen menos importantes en comparación, como el de las excursiones, generan mucho malestar en los alumnos y sus familias".