PERE ROSTOLL
El presidente de la Diputación, Joaquín Ripoll, escenificó ayer un nuevo capítulo de la batalla política en el PP con el relevo por sorpresa del diputado Sebastián Fernández como representante de la institución provincial en el Consorcio de Aguas de la Marina Baixa, un organismo controlado por la Diputación que dirige la gestión hídrica comarcal. La destitución de Fernández se produce después de que el antiguo responsable del Patronato Provincial de Turismo -puesto del que también fue cesado por el titular de la Diputación hace unas semanas- certificara su pase al campismo y se alineara contra Ripoll en el último congreso provincial. Sebastián Fernández tiene decidido plantar cara y reclamar al titular de la Diputación que revoque la decisión que avaló ayer el pleno de la corporación provincial.
El relevo de Fernández pasó sin pena ni gloria por la sesión plenaria mensual. Ni siquiera alzó la voz el propio afectado que, incluso, llegó a votar a favor de su propio relevo sin imaginarse lo que, en realidad, el pleno de la Diputación estaba acordando. En la propuesta, firmada desde el pasado 11 de febrero por José Joaquín Ripoll, se prevé revocar el nombramiento de Sebastián Fernández en el organismo hídrico comarcal y su sustitución por Javier Pérez Trigueros, primer edil de Callosa de Segura y diputado provincial por la Vega Baja.
La decisión de Ripoll no es una cuestión menor. Todo lo contrario. Tiene un evidente valor político. Y muy importante. Será la primera vez en los últimos cuatro mandatos que el representante de la Diputación en el consorcio hídrico no sea un diputado provincial de la Marina Baixa. Hasta ahora, los representantes en el hemiciclo provincial por el partido judicial de La Vila Joiosa habían participado de forma directa en la gestión del agua de la comarca aunque tuvieran delegadas competencias que no estuvieran vinculadas al ciclo hídrico. Sucesivamente, de hecho, ese puesto lo han ocupado Antonio Botella, el propio Sebastián Fernández, Francisco Saval y de nuevo Fernández. Todos ellos eran diputados de la comarca y ocupaban responsabiliades diversas como Obras, Cooperación o Turismo.
A partir de ahora, ese decorado cambiará. Ripoll tenía toda la operación cuadrada. Fernández queda destituido y no podía ser relevado por el otro diputado del PP de la Marina Baixa. El alcalde de La Nucía, Bernabé Cano, que también ocupa escaño en la Diputación, es representante de su pueblo en el consorcio e, igualmente, adscrito al bando campista. Así que a Ripoll sólo le quedaba una solución que, dicho sea de paso, es la que más le convencía: colocar a Javier Pérez Trigueros, diputado de Ciclo Hídrico, como representante en el Consorcio aunque sea diputado por la Vega Baja y, de esa manera, mantener el pulso político en el PP. La decisión, que se produjo sin avisar al diputado destituído, molestó sobremanera a Sebastián Fernández que anunció, en declaraciones a este periódico, su intención de solicitar una reunión con Ripoll para revocar una decisión "desproporcionada, sin sentido y que rompe con una tradición".
De hombre de confianza a enemigos acérrimos
Durante mucho tiempo, Sebastián Fernández fue uno de los hombres de confianza de José Joaquín Ripoll como responsable de Turismo. Incluso, tras las últimas elecciones municipales, el presidente de la Diputación "salvó" a Fernández en la negociación con Camps para conformar el hemiciclo provincial. Sin embargo, la candidatura de Manuel Pérez Fenoll a la presidencia provincial del PP provocó el paso de Fernández, edil en Benidorm, a las filas del campismo y, con ello, la ruptura en la Diputación. Ripoll contestó. Y de que manera: primero lo destituyó al frente del Patronato Provincial de Turismo y ahora en el consorcio comarcal de aguas.