R. PAGÉS
La comarca de la Marina Baixa ha registrado un espectacular incremento de población en los últimos diez años, hasta el punto de ganar un total de 65.188 nuevos habitantes y posicionarse como una de las comarcas con más perspectivas de crecimiento de toda la provincia. Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en relación al padrón municipal, a 1 de enero de 2008, reflejan que la población empadronada en los dieciocho municipios de la Marina Baixa ascendía a 187.711, con Benidorm a la cabeza con un total de 70.280 habitantes, aunque en la práctica la cifra sería mucho mayor debido al alto índice de habitantes no censados que residen habitualmente en segundas residencias en cualquier pueblo de la comarca.
Todos los municipios -a excepción de Confrides que pierde cuatro residentes- han incrementado su población en la última década, aunque al margen de Benidorm, donde el censo ha crecido en 19.334 habitantes, los casos más llamativos que refleja el estudio del INE se dan en Finestrat, La Nucía, Polop de la Marina y Orxeta, en los que la población se ha disparado hasta el punto de doblar el padrón con el que contaban en el año 1998. En las tres primeras localidades, este fenómeno responde, por un lado, al crecimiento urbanístico y la proliferación de segundas residencias y, por otro, al éxodo de muchos jóvenes desde Benidorm debido al elevado precio de la vivienda en la capital turística.
Por lo que se refiere a los municipios de montaña, a excepción de Confrides, en el que la pérdida apenas es destacable al computarse sólo 4 residentes menos, todos ellos suman nuevos habitantes. Aunque en ningún municipio del interior de la Marina Baixa se observa el fenómeno de la despoblación, como sí ocurre en otras zonas de la provincia, el crecimiento en todos ellos es lento y progresivo y se observa en ejemplos como el de Beniardá -42 censados más en 10 años-, Benifato -58-, Sella -67- o Tárbena -71-.
Por último, cabe destacar el dato que ofrece el INE sobre Benidorm, donde los múltiples esfuerzos municipales por alcanzar los 75.000 habitantes empadronados para percibir del Estado mayores ingresos y "más equilibrados a su aportación global" siguen resultando inútiles.