BERTO OROZCO
Como si de una de las películas de Alfred Hitchcock se tratara, se desarrolló el partido del Altea frente al C.D. Agustinos, que acabó 37-37.
Primera parte en la que el equipo alicantino supo llevar a su terreno el desarrollo del juego y llevar siempre ventaja en el marcador, llegando al descanso con 19 a 20. El Altea afrontó la segunda parte con mucha intensidad dándole la vuelta al marcador y logrando colocarse por delante pese a dos apagones de luz que sufrió el Palau Municipal de Deportes.
Las interrupciones enfriaron a los jugadores y excitaron los ánimos de los visitantes que se emplearon con excesiva dureza en sus acciones llegando a rayar la agresividad. Cuando las cosas les rodaban mejor a los propietarios de la cancha (29-25), los visitantes decidieron abandonar la misma, cuando había sufrido tres exclusiones seguidas, llegando a meterse en su vestuario, alegando que tres niños saltaron de sus asientos situados a pie de pista. Después de pacificar los ánimos, el Altea accedió a reanudar en partido, cuando lo más lógico hubiera sido lo contrario, ya que el Agustinos, se retiró sin ningún motivo aparente. Tras la reanudación los desaciertos del árbitro que comenzó a favorecer los intereses alicantinos, a falta de 2 minutos, los alteanos perdían 34-37, pero al final lograban establecer el empate.