BELÉN GARCÍA
El grave incendio que este fin de semana ha mantenido en vilo a la Marina Baixa no sólo se ha saldado con el trágico balance ecológico de mil hectáreas forestales perdidas, sino que ha ocasionado numerosos daños materiales, entre ellos, ha arrasado la planta de transferencias de Benidorm. Así lo hacía público ayer el alcalde de la ciudad, Manuel Pérez Fenoll, que realizaba un balance inicial de los daños y anunciaba que "tendrá que ser derribada para hacerla nueva". El primer edil explicó que "la nave de envases ligeros ha ardido totalmente" y que la segunda nave también deberá rehacerse "porque la estructura ha sufrido mucho", ya que, "al ser de cubierta metálica, era como un horno".
Pérez Fenoll destacó que se está realizando un estudio para detallar y cuantificar todos los daños causados por el incendio y por el temporal de viento, aunque ya avanzó que "la parte más aparatosa, en términos económicos, es la planta de transferencias de residuos sólidos". Una vez esté ultimado el análisis de daños "se remitirá para ver si se nos puede ayudar desde alguna administración superior", añadió.
La planta da servicio a toda la Marina Baixa, atendiendo una población de unas 260.000 personas. Sus instalaciones están compuestas de un centro de transferencia de residuos sólidos urbanos que recoge las basuras de 18 municipios optimizando su clasificación y el transporte hasta plantas de reciclado, compostaje y vertederos controlados. Éste fue inaugurado en septiembre de 2000 y supuso una inversión de más de 5,4 millones de euros. Además, alberga la planta de clasificación de envases ligeros, la más dañada, que recibe y gestiona estos residuos hasta su traslado a empresas de reciclaje. Ésta se constuyó poco después con un coste que superó los 5,1 millones de euros. Tratan más de 150.000 toneladas de residuos anuales.
Ayer, la planta estaba cerrada, incluso para sus trabajadores, mientras la directiva permanecia reunida durante horas para evaluar la situación en la que la ha dejado el incendio, que seguía sin darse por extinguido al cierre de esta edición.
Por otra parte, Comisiones Obreras denunciaba ayer la falta de agentes medioambientales en la Comunidad Valenciana y destacaba la escasez de medios, herramientas y materiales de que disponen para poder trabajar "teniendo que compartir un solo GPS y una sola cámara digital para 24 agentes, o un ordenador por cada 8 o 10 agentes, dependiendo de las zonas".