La sesión plenaria que vivió ayer el Ayuntamiento de Orxeta estuvo marcada por la tensión, las interrupciones y las descalificaciones, en algunos casos, protagonizadas incluso por el numeroso público asistente, que abarrotó la sala y entre los que se encontraban trabajadores de la hormigonera clausurada y residentes afectados por la nueva ubicación propuesta para la planta.