R. PAGÉS
La crisis económica y el elevado índice de paro, que se ha cebado en dos de los principales motores económicos de la comarca como son los servicios y la construcción, ha triplicado el número de familias necesitadas de la Marina Baixa que recurren a la organización Cáritas Interparroquial para solicitar ayudas. En los últimos meses, esta entidad benéfica dependiente de la iglesia católica ha visto cómo el número de usuarios que acuden a ella ha pasado de menos de un centenar hasta alcanzar las cerca de 400 familias que residen en la comarca y se encuentran en una situación, en gran parte de los casos, "desesperada", según explicó la coordinadora de Cáritas Interparroquial en la zona, Rosa Prieto.
Para dar respuesta a este elevado número de peticiones, la organización ha tenido que recuperar el reparto semanal de bolsas de comida en numerosas parroquias, una acción que hasta ahora se realizaba en casos excepcionales, y que en la actualidad se ha convertido en una de las principales labores que desempeñan sus voluntarios. "Nuestro trabajo hasta ahora se centraba en impartir talleres de formación" para introducir en el mercado laboral a "muchos padres y madres de familia necesitados, sobre todo gente en situación irregular que, como consecuencia de ello, se veía en la obligación de trabajar en la economía sumergida", según indicó Rosa Prieto, quien destacó que "el perfil de la gente que acude ahora a Cáritas ha dado un giro radical". Según la coordinadora de esta agrupación en la Marina Baixa, la gran mayoría afectados que piden ayuda a la entidad son inmigrantes con papeles o españoles, que tenían trabajo, casa, etc. y que ahora "no pueden hacer frente a las hipotecas, tienen que quedarse en la calle y apenas les llega para alimentar a sus hijos".
Por otro lado, según Prieto, Cáritas también está prestando especial atención a la figura que ellos llaman "pobre vergonzante": la persona que ha perdido su trabajo, no tiene fuentes de ingresos, pero le da vergüenza pedir ayuda.
Para ellos y para el resto de necesitados, la entidad, por medio de los 150 voluntarios que tiene en la Marina Baixa, entrega semanalmente en las parroquias bolsas de comida valoradas en 20 euros para poder cubrir las necesidades básicas de las familias afectadas en alimentación y limpieza personal.
La entidad solicita colaboración y donativos
En el lado opuesto, pero también como otra de las consecuencias directas de la crisis económica, la coordinadora de Cáritas Interparroquial en la Marina Baixa indicó que la organización está recibiendo en estas fechas "muchos menos donativos y ayudas sociales" de particulares y empresas para hacer frente a este incremento de peticiones. Por ello, Rosa Prieto solicitó colaboración con la entidad para no desabastecerse, a la vez que avanzó que tienen previsto poner paneles informativos en superficies comerciales para recoger "cualquier donativo que quieran hacernos".