R. PAGÉS / J. MARÍN
La nueva normativa de playas de Benidorm aprobada en pleno el pasado lunes por el grupo municipal del PP, que sanciona la estancia en la playa entre la medianoche y las siete de la mañana, la reserva de espacio en primera línea, o jugar al balón o hacer castillos de arena en zonas no permitidas, ha causado reacciones diversas entre el sector turístico local. Hoteleros y empresarios de ocio y restauración aprobaron ayer mayoritariamente la ordenanza, al considerar "necesario" adoptar medidas para proteger la costa y erradicar los malos hábitos, aunque reclamaron al equipo de Gobierno "flexibilidad" en su aplicación e insistieron en la "necesidad de cuidar al turista" y no "imponerle multas sin razón".
El sector hotelero no critica abiertamente la nueva normativa, aunque su presidente Toni Mayor reclama de las autoridades "tolerancia" a la hora de aplicarla. Según Mayor, "está bien luchar contra el botellón, pero hay que ser flexible. Una cosa es lo que se aprueba y otra distinta es el día a día". De cualquier forma, y ante el eco que ha tenido la ordenanza, el presidente de Hosbec subrayó que "ésta ha sido la campaña de publicidad involuntaria que más barata le ha salido al Ayuntamiento porque la prensa inglesa no lo ha acogido mal".
Por su parte, desde la Asociación de Apartamentos Turísticos, Aptur, el presidente Sergio Gambi no puso "ninguna objeción" a la ordenanza y argumentó que "la playa no puede ser un cachondeo por la noche. Si hay gente haciendo barbaridades hay que echarla, pero por estar sentados en la arena tranquilamente no creo que se vaya a multar a nadie". Gambi apostilló que, en general, "no nos parece mal".
En la misma línea se posicionó Rafael Navarro, propietario de varios locales de ocio nocturno de la ciudad y miembro de la Asociación de Discotecas y Salas de Baile, Adysbal. "No sé si es la mejor fórmula, pero lo que sí está claro es que la playa hay que cuidarla al máximo. Si para ello es necesario poner algunas prohibiciones, pues tendrán que ponerse, pero lo que no podemos hacer es abandonar la playa sin tener en cuenta que es la principal fuente de riqueza que tiene Benidorm". Asimismo, el empresario sostuvo que "la gente que usa la playa por la noche para hacer botellón u otras cosas no es nada comparado con la que va de día a tomar el sol, por lo que entiendo que cualquier medida que se tome para el bien de nuestras playas y turistas me parece un acierto".
Ambigüedad y críticas
Menos optimistas en este sentido se mostraron ayer los restauradores, comerciantes y agentes de viajes de la ciudad. Ricardo Verdesoto, presidente de la agrupación local de bares y restaurantes, indicó: "Una cosa es controlar y limitar las actividades molestas y otro, el paseo por la playa. Hay que impedir el gamberrismo y el botellón, pero también es necesario mucho tacto y cautela con los turistas en un momento tan incierto como éste y con un tema que se presenta tan complicado".
Sobre la ambigüedad de la norma también habló Joaquín Huete, de la asociación de agencias de viajes, quien considera que la ordenanza "crea confusión y puede ser muy contraproducente. Está claro que hay que ir contra el botellón y los que duermen en la playa, pero no contra el uso en general de ésta por la noche". Además, agregó que "el tema puede acabar siendo contraproducente, puesto que la noticia se ha extendido mucho a nivel nacional e internacional y puede acabar restando turistas".
El presidente de los comerciantes, Rafael Gasent, fue el más crítico. "Me parece la barbaridad más grande que ha hecho este Ayuntamiento en los últimos años", indicó, para añadir que "no se puede cerrar el acceso a una playa que es pública. Si el Ayuntamiento no es capaz con sus propios medios de erradicar el botellón, apaga y vámonos". Por último, consideró la normativa "totalmente negativa".
Discrepancias en el seno del gobierno local
La puesta en marcha de la nueva ordenanza de playas ha provocado no sólo la postura contraria del grupo socialista, expresada en el último pleno, sino también algunas diferencias en el equipo de gobierno. Según precisaron ayer fuentes del propio gobierno local, algún edil compartía la opinión socialista en cuanto a su inaplicabilidad, en especial en lo referente a la falta de medios. Otros también sostenían que si Benidorm ha sido siempre un ejemplo de modernidad y vanguardia "no se entiende una restricción. Para acabar con determinadas acciones, hay otros sistemas inhibidores como en Barcelona".