B. G.
A las dos de la tarde, como marca la tradición, el centro de Benidorm volvió a retumbar con el sonido de la pólvora en la segunda de las mascletàs disparadas en las Fiestas de este año. Tras la llegada de las bandetas de música, que habían ambientado durante la mañana las calles del centro, con las Reinas, las damas, los mayorales, las autoridades festeras y municipales, decenas de peñistas y cientos de espectadores tras las vallas de seguridad, se encendía por control remoto esta pequeña traca, de unos cincuenta kilos de pólvora. Aunque comenzó con un ritmo lento, fue creciendo hasta el bombardeo final y escondió alguna sorpresa, como el lanzamiento de confetis blancos y azules, colores de Benidorm y del manto que viste su patrona.
El disparo de mediodía marcó el preludio de la espectacular mascletà nocturna, a cargo de la pirotecnia Zamorano Caballer, que tuvo lugar también ayer desde la avenida del Mediterráneo. A las doce menos diez de la noche, la ciudad volvía a tronar con 325 kilos de pólvora. Un mosaico de colores y truenos inundó de ruido la ciudad en una gran traca que destacó por el lanzamiento de petardos progresivos logrando que el circuito de fuegos realizara varias vueltas.
Esta fue la segunda gran mascletà de estas Fiestas Mayores, después de la que se lanzó el domingo, día de la Virgen del Sufragio. Este año, los efectos de la coyuntura económica nacional se han echo notar también en los gastos pirotécnicos pero, aunque se han visto han reducido los kilos de pólvora, según explicaron desde la empresa, se han compensado con la búsqueda de nuevos efectos.
Hoy se disparará otra mascletà a las 14.00 horas desde la avenida Mediterráneo y la última cita pirotécnica que tendrán los amantes de la pólvora estas Fiestas será el Castillo de Fuegos Artificiales que les pondrá el broche y que se lanzará desde la playa de Poniente después del Desfile de Carrozas de mañana.