V. ZARAGOZA
La ofrenda de flores al Santísimo Cristo del Buen Acierto, congregó anoche a cientos de festeros en Alfaz del Pi. Además de las veintisiete peñas asociadas, todas ellas con representación en el acto, estuvieron la Asociación de la Tercera Edad, la Asociación de Amas de Casa, la Comisión de Fiestas de 2008, la Associació de Penyes Santíssim Cris del Bon Encert, la corporación municipal, acompañando a la delegación de la ciudad francesa Lescar, hermanado con Alfaz, que encabezaban los alcaldes de ambos municipios, Christian Laine y Vicente Arques respectivamente, así como las reinas de las fiestas patronales, Silvia Monroy Granados y Aroa Ortega Getino, respectivamente, que cerraban el cortejo.
A las siete de la tarde, las peñas se concentraron en la explanada de la Casa de Cultura para conformar el cortejo que, discurriendo por las principales calles del municipio, llevaría su ofrenda floral a la imagen del venerado Cristo alfacino, en la parroquia de San José, Patrón de Alfaz.
Ramos de flores en los que prevalecían las rosas rojas, y composiciones de todo tipo, conformaban el grueso de la ofrenda que se entregaban a pie del altar mayor a los encargados de decorar la capilla donde se venera al Santísimo. Ramos y composiciones que llenarán durante estos días en los que el municipio celebra sus fiestas mayores.
El templo, que estos días acoge el Trisagio que se celebra para alcanzar el Jubileo, se encontraba abarrotado de fieles, la mayoría de los cuales habían participado en la ceremonia jubilar momentos antes de iniciarse la ofrenda de flores.
El discurrir del cortejo de festeros, asociaciones y autoridades por las calles del municipio, acompañados por parejas de "xirimiters" y bandas de música, provocó espectación en la numerosa colonia de residentes extranjeros que viven en el municipio, si bien, algunos de ellos participan activamente en las fiestas, e incluso, algún grupo de festeros participó en la ofrenda ataviados con los trajes típicos de sus respectivos países.
En este sentido algunas peñas participaron también ataviados con trajes típicos valencianos, aunque la mayoría portaban los blusones de sus respectivas peñas.
Desde la Casa de Cultura, la comitiva de festeros bajó por la calle de los Ejércitos Españoles, para tomar la calle Ferrería y ascender, a través de la calle Federico García Lorca, hasta la plaza Mayor donde se encuentra la parroquia de San José.
Quizá, los festeros más ilusionados fueron los más pequeños. La ofrenda contó con una importante representación de niños, e incluso bebés llevados por sus padres en brazos, al hombro o en sus carros, y la mayoría de ellos portando su propia ofrenda floral. El paso de los niños, que iban en las peñas a las que pertenecen junto a sus padres, puso la nota más colorista, entrañable y esperanzadora: la continuidad de la fiesta está garantizada.