BELÉN GARCÍA
Miles de ramos de flores ornamentan desde ayer las puertas de la renovada Iglesia de San Jaime y Santa Ana como símbolo de la veneración del pueblo de Benidorm a su patrona, la Virgen del Sufragio. La tradicional Ofrenda reunió a cerca de 4.000 participantes entre entidades festeras, peñistas, mayorales, cargos de la fiesta y autoridades, que recorrieron en romería las calles del centro de la ciudad para homenajear a la Virgen del Sufragio, cuyo milagro da sentido a las Fiestas Mayores de Benidorm.
Pasadas las seis y media de la tarde, los miembros de La Barqueta abrían la marcha que partió del parque de Elche hasta llegar a las puertas del templo, que fue recibiendo ramos hasta rebosar ante la alta participación de los festeros. Algunos grupos quisieron sumar otras ofrendas a la Virgen del Sufragio, como un coro rociero que le cantó una Salve, la peña Ou amb Tomaca, que dedicó a la patrona un pasodoble con el mismo nombre, o las peñas La Xarxa y El Nuc, que ofrecieron una red con adornos florales y una imagen de la Virgen del Sufragio realizada con flores, respectivamente. Durante casi tres horas, los participantes estuvieron desfilando frente a la imagen de la patrona para rendirle culto hasta que millares de flores formaron un mosaico de colores en torno a la talla de la Virgen.
Casi dos centenares de grupos, entre peñas y colectivos festeros no quisieron perderse este año el entrañable recorrido que cerraron, como es tradición, la junta de la Asociación de Peñas, el abanderado, Miguel Martínez, los mayorales de honor de 2008 junto a los mayorales y mayoralesas, las damas, las reinas y las autoridades, entre las que asistió la Subdelegada del Gobierno en Alicante, Encarna Llinares. La música del pasodoble "Festa en Benidorm", el sonido de las xirimitas y los tabalets y de las "bandetas" acompañaron la romería que dio paso al pregón.
El acto concluyó, pasadas las diez de la noche, con el parlamento del alcalde de Benidorm, Manuel Pérez Fenoll, que situó el Hallazgo de la Virgen del Sufragio como punto de partida de la historia del Benidorm que conocemos y quiso destacar que estas "Fiestas con mayúsculas" son sinónimo de "tradición, familia, amigos, convivencia, compromiso con las raíces, alegrías, humor, pólvora y música". Tras sus palabras, se cantaron los himnos de Benidorm y de la Comunidad Valenciana y el broche final lo puso un castillo de fuegos artificiales, a cargo de la pirotecnia Zamorano Caballer, que disparó cincuenta kilos de pólvora desde el Castillo de Benidorm.