V. ZARAGOZA
Son el motor de la fiestas. Mueven a más de mil personas que forman parte de las mismas, pero estar ahí, participando y haciendo fiesta en ocasiones se les complica. El principal problema con el que se encuentran las peñas es la localización de locales donde poder abrir sus sedes durante estos días, según explicaba a este diario el presidente de la Associació, Guillermo Hernández.
Algunas, señalaba, disponen de locales propios, "lo que es un alivio, pero otras han llegado a pagar hasta 1.600 euros por el alquiler".
Pese a los obstáculos, cada año, y desde hace más de 20, las peñas son protagonistas de las fiestas, las que contribuyen a dar ambiente, y las que aglutinan en sus sedes a los festeros, en unas jornadas en las que impera la fraternidad.
Durante los cuatro días que duran las Fiestas Patronales prácticamente hacen la vida en la peña, donde comen y se divierten. Una diversión que a veces choca frontalmente con los vecinos, ya que, como reconoce la concejal de Seguridad Ciudadana, Genoveva Tent, "hay muchas quejas por los ruidos, aunque no se han producido incidentes", y pese a que durante estos días se es tolerante, hay momentos, (más bien horas, las horas de la madrugada) en que se debe poner freno y dar al cuerpo su tiempo de descanso.