B. G.
Con un emotivo recuerdo de las Fiestas Mayores Patronales que se vivían antaño y ensalzando la enorme evolución de Benidorm y sus festejos, Francisco Fenoll Rostoll, más conocido por los benidormenses como Quico Fenoll, fue el encargado ayer de pronunciar el pregón de este año. Visiblemente emocionado y sintiéndose "reconocido en exceso por el privilegio de pregonar las Fiestas", Quico Fenoll, a sus 84 años, quiso destacar cómo "Benidorm ha cambiado en estos años", a su parecer "para mejor" y cómo esa evolución se ha visto reflejada en sus Fiestas. "Antes no había carrozas, ni feria, ni desfile, no existían los colectivos que hoy la hacen grande, participativa y espléndida", indicó para destacar que son precisamente esos colectivos festeros los que "hoy hacen que esta fiesta tenga una fortaleza sin precedentes".
El pregonero lanzó una mirada nostálgica recordando cómo antes estos días significaban recogimiento y solemnidad y añadió que aunque "algunos actos son más ruidosos de lo que me gustaría", Benidorm "se llena de música, color y alegría y tras ello está la grandeza de este pueblo y de su fiesta". Fenoll rememoró los puestos de feriantes en la plaza del Torrejó, las turroneras de la Alameda, las atracciones de los caballitos, las carreras de sacos o la gallinita ciega, así como recordó que las Fiestas se esperaban además con la ilusión de estrenar ropa o zapatos y que el primer día siempre se comía cocido con "pilotes" porque las mujeres debían dejar la comida hecha antes de ir a la misa.
Frente a la Virgen del Sufragio, a la que dedicó todo su discurso, Quico Fenoll quiso compartir con todos sus vecinos su amor por la patrona, que representa la "esencia que se mantiene" desde aquellos años de la Fiesta hasta nuestros días, porque "la Mare de Déu del Sofratge es la mateixa y es el eje alrededor del cual gira toda la Fiesta". No faltó tampoco alguna anécdota de su pasado como pescador y almadrabero, y quiso además dedicar unas palabras a las reinas, damas y mayorales por el trabajo realizado.
Tras sus palabras, que recibieron un cálido aplauso del multitudinario público asistente, el presidente de la Comisión, Francisco Llinares le entregó la Insignia de Oro de las fiestas y recibió un obsequio de las Reinas, Patricia Mayor y Roser Grau. Especialmente emotivo fue el abrazo con su sobrino y alcalde de Benidorm, Manuel Pérez Fenoll, que le hizo entrega de la Insignia de Oro de la ciudad, le felicitó por compartir sus vivencias y reflexiones y le confesó su admiración.