R. PAGÉS
Benidorm revivió ayer sobre la arena de Poniente los hechos que entre el 15 de marzo y el 5 de abril del año 1740 escribirían una de las páginas más trascendentales y recordadas de su historia: la llegada a la playa de la imagen de la Virgen del Sufragio, patrona del municipio, en la popa de una barca a la deriva y que se salvó de las llamas. La escenificación, que desde hace más de veinte años corre a cargo de la Asociación Cultural y Recreativa La Barqueta, reunió a una nutrida representación de festeros, vecinos, turistas y autoridades, entre ellas el vicepresidente económico del Consell, Gerardo Camps -natural de Benidorm y que asistió como muestra del apoyo del PP regional a Pérez Fenoll, con el que departió en varios momentos de la representación pese a estar separados por las sillas de las Reinas mayor e infantil-, para recordar los hechos que desde entonces marcarían la fe y la devoción de todo un pueblo.
"N'es l'hora del alba d'avui, dia setze de març de l'any de gràcia del mil set-cents quaranta". La voz del recordado José Bayona, fallecido en 2001 pero cuya grabación se ha mantenido año tras año desde entonces, marca con esta frase el inicio de la narración, basada en un texto del académico Pere Maria Orts i Bosch y que se remonta a las primeras horas de la mañana del 16 de marzo de 1740. Tres marineros de Benidorm, Antonio Bayona, Vicente Llorca y Miguel Llorca, remolcan hasta la playa una barca que navega a la deriva. La embarcación, que en su popa luce una imagen de una Virgen con el Niño Jesús en brazos, carece de tripulación por lo que las autoridades militares obligan que sea quemada con rapidez, al sospechar que sus navegantes habían sido víctimas de la peste. Tras un conflicto entre el capitán de caballería y el juez de Marina, que quiere salvar la nave, el fuego devora la barca pero deja intacta la imagen de la Virgen y el Niño, lo que lleva a los pobladores de Benidorm a venerarla como patrona: "De les hores d'ara pels segles dels segles, ja no tindrem més Reina i Senyora que Ella".
La representación de La Barqueta ha visto este año incrementar su número de actores en una cifra muy considerable. Más de setenta personas, entre ellas 25 niños y niñas, fueron ayer las protagonistas del acto, una treintena más de las que participaron el pasado año. Aunque algunos papeles principales son fijos, como los de los tres marineros, el capitán de caballería, los soldados, el notario -que interpreta el secretario autonómico de Industria, Matías Pérez Such- o el juez de Marina -que cada año, desde la muerte de José Cardona, se turnan sus dos hijos- las nuevas incorporaciones que año a año va sumando La Barqueta representan a los antiguos vecinos y vecinas del Benidorm de la época.
Tras finalizar el Hallazgo, el presidente de La Barqueta, Francisco Llorens, mostró su "satisfacción" por cómo se había desarrollado la escenificación. Llorens destacó la buena climatología, que facilitó el remolque de la barca hasta la playa e invitó a miles de personas a bajar hasta Poniente para seguir el acto. Resaltó que la quema de la barca, cedida por una familia de la ciudad, se había desarrollado "a la perfección" y agradeció el apoyo a la A.C.R. La Barqueta.