JULIO MARÍN
Apenas hace cinco años que dejó de funcionar y dar servicio a los ciudadanos y hoy cualquiera podría pensar que es un inmueble en ruinas del que se está tramitando su demolición. El aspecto que presenta el antiguo Ayuntamiento de Benidorm, a pie de playa, está muy lejos de la imagen que pregona la ciudad.
A la entrada del inmueble pueden verse varios "seg ways" apostados en un mostrador cargando sus baterías. Estos vehículos son los que adquirió el Ayuntamiento para que la Policía Local patrullase las playas y constan de dos ruedas y un manillar a modo de patinete. La oposición denuncia que llevan meses sin utilizarse y que se saca uno de vez en cuando "para darles uso pero no servicio". Sin embargo, poco más allá de estos vehículos, se apilan muebles en mal estado, sillas desvencijadas, cajas llenas y vacías e incluso numerosos trofeos. El aspecto es aún más deplorable cuando se observa el estado de las paredes, suelos y techos. A simple vista se ven boquetes y butrones, así como tuberías y cables al descubierto. Tampoco es difícil encontrar algún roedor que campa a sus anchas entre tanto caos. Allí, en la planta sótano se encuentran todavía los archivos municipales por debajo del nivel del mar, toda vez que las indebidas condiciones del nuevo Ayuntamiento no han permitido aún su traslado. "No parece que la salinidad y la humedad sean los mejores amigos de los documentos" esgrimía el edil socialista Conrado Hernández.
Y todo ello mientras el gobierno decide qué hacer con el edificio. El programa electoral del PP, en su punto 46, hablaba de adecuar estas dependencias para ubicar allí una gran oficina de turismo de la localidad. Nada se ha avanzado al respecto, ni desde 2003 cuando se vació el inmueble, ni desde las últimas elecciones municipales.
Ayer se personaron en el viejo Ayuntamiento los concejales socialistas. El motivo de su visita era comprobar "in situ" lo que les habían comentado de los "seg ways" de la policía. Pero se encontraron con la otra realidad, la del edificio público abandonado a su suerte. Conrado Hernández lamentó la "dejadez" del gobierno local en su patrimonio al tiempo que tildaba de "lamentable" el estado de las dependencias del edificio. Para más "inri", decía el concejal "aquello está abierto y entran turistas que van a preguntar". Hernández pidió al PP "que haga lo mismo que ellos exigen a los ciudadanos que tienen un local, que han de mantenerlo en condiciones de limpieza y ornato. Y que se cierre al público, ya está bien de jugar con el patrimonio".
Manuel Agüera, edil de Patrimonio, reconoció que "debería haberse vaciado todo", aunque precisó que "todo lo que había de valor ya fue trasladado en su momento y los Servicios Técnicos se han llevado ya buena parte de lo que no valía". Según Agüera, el futuro del inmueble pasa por la cristalización de las conversaciones con la Conselleria para ubicar la oficina de turismo. También certificó que "hay orden de que el edificio esté cerrado a cal y canto".