VICENTE ZARAGOZA
Tres años después de proclamar Patrona de Callosa d'en Sarrià a la Virgen de las Injurias, y reconociendo como hecho milagroso la curación de los enfermos de cólera, el pueblo en masa, con las autoridades al frente hicieron la promesa de celebrarle a la Virgen una fiesta solemne, anual y perpetua. Fiesta que desde entonces los callosinos celebran el segundo domingo de octubre, y al que, con el eje central de festejar a su Patrona, introduciendo elementos nuevos, como la instauración de los Moros y Cristianos en 1860.
Ayer los callosinos volvieron a vestir sus mejores galas en la procesión final en honor a su Patrona. En esta ocasión portada por los festeros del bando cristiano, una vez culminada la tradición, de reconquistar el castillo, en una embajada con la que se rememora la época de la Reconquista, y se representa con el texto elaborado en 1861 por el maestro de escuela, Modesto Mora Picó.
Las fiestas patronales de Callosa d'en Sarrià son toda una tradición llena de datos, que le dan singularidad y base histórica. Como la de la propia Virgen que hoy se venera en el municipio y que originalmente, según recuerda en su libro Salvador Gregori, fue donada por Jaime I en 1254 al pueblo de Callosa a una colonia cristiana fundada por uno de los capitanes de Bernat de Sarrià. Aquella imagen era una Virgen del Remedio, venerada durante más de tres siglos como tal, y que en 1582, en una de las incursiones de los piratas algerinos, y al fracasar su intento de invadir el pueblo, cogen la imagen de la Virgen que se hallaba en una alquería, la arrastran por el suelo y la destrozan. Ciento cincuenta años después fue recuperada y restaurada en Valencia, recibiendo entonces el nombre de Virgen de las Injurias. Ante ella, ayer fue bautizada por primera vez en un acto festero, la niña Angela Botella Valiente, hija de los capitanes cristianos de este año, en una misa de campaña.