C. F.
Las tropas cristianas reconquistaron ayer el castillo de La Vila, ubicado en el recinto de la playa Centro a la altura del paseo San Pedro, después de un intensa batalla y de un encarnizado intercambio de disparos de arcabuz, que consumió 400 kilogramos de pólvora. Las huestes moras fueron arrojadas al mar, lugar de donde vinieron, como símbolo de su derrota sin paliativos.
Las tropas cristianas se reunieron a las puertas de la fortaleza bajo dominio de la media luna poniendo a prueba sus arcabuces durante su recorrido, con un estruendo reforzado con pirotecnia desde el Arsenal. Cuando todas las tropas cristianas se congregaron ante el castillo, el embajador cristiano Diego Lloret, le exige al embajador moro de que deponga sus armas: "Moro, tu embajada oí y dudando estoy a fe si es verdad o sueño fue lo que dijiste ante mí...". Pero el embajador moro, Pedro Zaragoza Galvañ, no quiso rendirse, sino vender cara su derrota, como así fue: "De nada os sirve la cruz que defendéis con empeño, la bala del arcabuz romperá ese tosco leño...".
La iglesia de la Asunción de La Vila albergó el acto de acción de gracias a la patrona Santa Marta, en la que participaron centenares de festeros. Acto seguido, en la plaza de la Generalitat se disparó una salva de veintiún cañonazos a cargo de la Artillería Cristiana.