VICENTE ZARAGOZA
El Consorcio de Aguas de la Marina Baixa tiene ya sobre la mesa el informe técnico para la construcción de plantas potabilizadoras que permitan mejorar la calidad de las aguas que se suministran a las poblaciones de la comarca. El estudio fue presentado ante la junta del ente comarcal de aguas celebrada a primeros de mes y contempla dos soluciones para las potabilizadoras, con una inversión que varía, en función de la decisión que se adopte para construir tres o siete plantas, entre los ocho y los diez millones de euros.
La primera de las opciones que se contemplan en el informe prevén la construcción de tres potabilizadoras junto a las presas de amatorio y Guadalest. En el pantano de Villajosa, se plantean, en cualquiera de las dos soluciones aportadas, la construcción de dos potabilizadoras, una de las cuales para atender las necesidades de La Vila, con capacidad para 100 litros por segundo, y otra para el suministro de Finestrat, con 40 litros por segundo de capacidad. Según esta opción, en el embalse de Guadalest se construiría una planta para dar servicio de Callosa d'en Sarrià, Altea, Polop de la Marina, La Nucía y Alfaz, capaz de potabilizar 500 litros por segundo, según se refleja en el citado documento.
La segunda opción que se plantea sería la de construir una potabilizadora en cada municipio, junto a los depósitos reguladores de cabecera de cada red municipal, excepto en el municipio de Benidorm que ya cuenta con una planta de tratamiento de aguas potables desde hace 30 años. La primera de las opciones que se barajan supondría una inversión de ocho millones de euros, dos millones y medio para la planta de Villajoyosa, un millón para la de Finestrat y 4,5 millones para la potabilizadora general de Guadalest, mientras que construir instalaciones de tratamiento de aguas destinadas al consumo humano en cada municipio supondría un desembolso para el Consorcio de Aguas de diez millones de euros, según el aludido estudio.
El ingeniero de la entidad que gestiona las aguas de la Marina Baixa, Francisco Santiago, señaló que una vez completadas las infraestructuras que permiten disponer de los caudales suficientes para el abastecimiento en periodos normales de lluvias, "el objetivo ahora es conseguir una calidad óptima de las aguas que se destinan a consumo humano".
La acumulación de materia orgánica en el fondo de los embalses provoca que cuando los pantanos bajan los niveles de reservas, el agua que se toma de los mismos presente problemas de turbidez y de olores, los cuales no desaparecen pese a que los mismos se tratan con cloro en los depósitos reguladores de cada municipio, antes de introducirla en la red de abastecimiento para garantizar su salubridad. Esta circunstancia ya ha provocado las protestas de algún municipio que presiona para que se construyan las mencionadas potabilizadoras, y viene denunciando la situación desde hace años.