DIEGO COELLO
El Ministerio de Medio Ambiente ha procedido a la regeneración de arena en la playa de La Roda con 1.400 metros cúbicos, mientras que en la de Cap Blanc se han depositado otros 600 metros cúbicos de arena, "todo de manera rápida y eficaz para que los turistas puedan disfrutar de estas playas con las mínimas molestias", según señaló la subdelegada del Gobierno, Encarna Llinares, ayer, en el acto de izada de la Bandera Azul que otorga la Fundación Educación Ambiental a la calidad de las aguas e instalaciones de las playas europeas, que ya ondea en la única playa urbana de Altea, la de La Roda, junto a la bandera Qualitur que concede la Agencia Valenciana de Turismo. Este certificado también lo han conseguido otras seis playas alteanas, mientras que la azul también se le ha concedido a la playa Cap Blanc y al Club Náutico de Altea. Al izado de estos símbolos distintivos de calidad acudió la subdelegada del Gobierno en Alicante, Encarna Llinares, acompañada por el alcalde de Altea, Andrés Ripoll, y el concejal de Medio Ambiente, Santiago Ronda, junto a otros ediles de la corporación.
A pie de playa, junto a los mástiles y sobre una franja de arena dorada procedente de Benidorm que apenas podía cubrir las características piedras del litoral alteano, Andrés Ripoll señaló que estos galardones "son una prueba de la calidad turística de nuestro municipio", y agradeció a la Jefatura Provincial de Costas "su trabajo y dedicación en el acondicionamiento de nuestras playas, que han sufrido varios reveses con una serie de temporales no deseados". Ripoll dijo que "intentaremos que en 2009 la bandera azul se conceda también a la playa de La Olla". Para ello, indicó el edil Santiago Ronda, "estamos trabajando para erradicar unos vertidos incontrolados, además de que hemos habilitado debajo del Monasterio de las Carmelitas una zona apta para minusválidos".
Por su parte, Encarna Llinares afirmó que las banderas azules "le dan prestigio al municipio", y recordó que el Ministerio "ha invertido 280.000 euros en las obras de regeneración de las playas de Altea, y otros 120.000 euros en su mantenimiento". Por otro lado, tras el acto institucional del izado de las banderas, algunos usuarios se quejaron por la calidad de la arena aportada "que parece más tierra de arcilla y es una molestia para tumbarse en la playa".