DIEGO COELLO
La ancestral fiesta de San Juan que desde el jueves pasado hasta el próximo martes se celebra en el barrio del Fornet, en el interior del casco antiguo de Altea, vivió ayer su jornada más intensa con la tradicional "Plantà de l'Arbret" en medio de la plaza de la Iglesia cuando el sol ya había desaparecido del firmamento. Ayer fue el momento álgido de la fiesta y la jornada más importante para centenares de jóvenes que participaron activamente en el traslado sobre sus hombros de un gran chopo de casi 25 metros de altura por las estrechas calles del casco antiguo hasta depositarlo, y plantarlo, en un hoyo ubicado en la plaza de la Iglesia para que permanezca allí hasta finales de agosto y sea visible desde cualquier parte del municipio. El esfuerzo de los jóvenes sudorosos era recompensado por la vecindad que, desde casas y balcones, echaban agua para refrescarlos. Al final, los porteadores se desprendían de sus deshilachadas camisetas y las ataban a la copa del árbol antes de izarlo todos al unísono hacia las alturas.