JULIO MARÍN
Una treintena de viviendas de la zona de La Cala de Benidorm serán desalojadas la próxima semana para que se lleven a cabo los trabajos de restauración de la pared montañosa que se encuentra justo al lado de los inmuebles. El Servicio Provincial de Costas ya ha contratado a la empresa que ejecutará las obras necesarias dentro de un plan de emergencia, puesto que un estudio realizado al efecto indica que al menos diez de las viviendas, las más próximas, se encuentran en peligro inminente de ser afectadas por posibles desprendimientos de rocas que pudieran tener lugar en caso de lluvias, como ya ocurrió en octubre cuando una vivienda resultó dañada por los desplazamientos de tierra y llegó incluso a dificultar el acceso al interior a sus ocupantes. Los inmuebles, en cualquier caso, no serán demolidos, puesto que su estructura no está dañada y porque en caso de hacerlo, algunas no podrían volver a levantarse al ocupar zona de dominio público marítimo terrestre. La opción elegida ha sido la de restaurar la montaña y estabilizar el terreno para evitar definitivamente la posibilidad de corrimientos y desprendimientos.
Hoy está prevista una reunión con los vecinos para que el Ayuntamiento aborde con ellos el realojo para quienes residan allí, aunque en muchos casos se trata de segundas residencias y sus propietarios no están ahora allí. En este caso, la disposición de Costas ha sido inmediata para acometer los trabajos y de ahí la satisfacción expresada por el Ayuntamiento de Benidorm.
Problema histórico
Este problema se arrastra desde hace más de treinta años "aunque afortunadamente no se ha producido nunca ninguna desgracia, pero el riesgo era evidente y se hacía muy necesario tomar una solución definitiva" señalaron desde la Concejalía de Urbanismo. Los trabajos se prolongarán por espacio de un mes y se actuará en dos zonas; el paseo de Tamarindos y la calle Luarca, con una duración de unos quince días de obras en cada una de las áreas.
Por seguridad se cerrará al tráfico la totalidad del paseo de Tamarindos, aunque se dejará abierto un pequeño paso para que los vecinos no afectados por el desalojo puedan acceder a sus domicilios. De igual modo también se cortará el paso en las calles Luarca y Genaro Navarro y en las escaleras que dan acceso a la zona. Asimismo se colocará en el lugar un precinto policial que será controlado diariamente por agentes de la Policía Local.