DIEGO COELLO
La Sindicatura de Cuentas ha confirmado que a finales de 2005 el Ayuntamiento de Altea tenia un remanente negativo de tesorería que superaba los 10,2 millones de euros. El alcalde de Altea, Andrés Ripoll, y el concejal de Hacienda, Eloy Hidalgo, comparecieron ayer ante los medios de comunicación para dar cuenta del informe definitivo de la Sindicatura de Cuentas "que en 2006 decidió fiscalizar la gestión municipal del Ayuntamiento de Altea, junto al de otros ocho municipios de la Comunidad Valenciana ante el elevado remanente negativo de tesorería que tenían".
Según Ripoll e Hidalgo, los datos aportados por la Sindicatura de Cuentas "avalan la tesis del equipo de Gobierno sobre la mala situación financiera del Ayuntamiento que nos dejó el PP de sus años de gobierno", y apostillaron que el borrador inicial de dicho informe "es el mismo que el definitivo que ahora nos han remitido, pues no ha habido alegaciones en su contra ni por parte del anterior alcalde, Miguel Ortiz, a quien se le envió en su momento, ni por los técnicos de intervención que había en el Ayuntamiento".
Andrés Ripoll afirmó que la conclusión de la Sindicatura de Cuentas indica que "la elevada cuantía del remanente negativo de tesorería así como su tendencia, el volumen de deudas acumuladas con acreedores públicos y privados y la existencia de gastos pendientes de imputar al presupuesto, aconseja que se adopten medidas urgentes tendentes a incrementar los ingresos y a reducir los gastos ordinarios".
Por su parte, el Partido Popular hizo ayer público un comunicado en el que acusaba al alcalde, Andrés Ripoll, "de volver a intentar desviar la atención de los ciudadanos manipulando el informe de la Sindicatura de Cuentas", asegurando que el documento, "no hace otra cosa sino avalar la gestión económica del PP".