VICENTE ZARAGOZA
L
a Confederación Hidrográfica del Júcar ha extremado las medidas para evitar que los embalses de Guadalest y Amadorio se contaminen con ejemplares de mejillón cebra, para lo que se llevan a cabo dos controles mensuales en las estaciones instaladas desde el pasado año en los dos pantanos de la Marina Baixa. Según estos controles, en ninguno de los dos se ha detectado la colonización de esta especie invasora. En ambos embalses está prohibido la navegación en embarcaciones a motor, y únicamente se permite el uso de piraguas para lo que se requiere un permiso especial y la revisión de los cascos de las mismas por personal de la Confederación.
La cuenca del Ebro se halla casi totalmente colonizada por este molusco de agua dulce, cuya presencia se consideraría como un desastre ecológico y socioeconómico, dado que su propagación se produce de forma muy rápida, invadiendo tuberías y conducciones de agua, a las que llega a inutilizar, con el consiguiente coste económico que ello supone.
En septiembre de 2005 se detectó la presencia de ejemplares de este bivalvo en el embalse de Sitjar, en la cuenca del Júcar, y posteriormente, en septiembre de 2006 se localizaron ejemplares muertos de mejillón cebra en el embalse de Forata, en uno de los afluentes del Júcar.
Para evitar la propagación de esta especie invasora, la Confederación Hidrográfica puso en marcha un plan de prevención que afecta a los embalses de Guadalest y Amadorio, con la instalación de estaciones de seguimiento, en las que se incluyen bateas mejilloneras que alcanzan los diez metros de profundidad para el control biológico del mejillón cebra. Cada una de las estaciones instaladas se revisa dos veces por mes, según indicaron fuentes de la CHJ, y cuatro veces al año se realiza un análisis exhaustivo de las bateas instaladas a 3, 6 y 9 metros de profundidad.
Larvas en embarcaciones
La propagación de esta especie invasora se produce especialmente a través de embarcaciones de recreo, o incluso por aves migratorias u otros animales, según apunta en su informe Rafael Araujo. Para prevenir la invasión del molusco en las cuencas de Amadorio y Guadalest se han adoptado medidas como la prohibición de navegar embarcaciones que no sean piraguas en los pantanos, y éstas bajo un estricto control.