C. F.
L
os asistentes al primer trabajo de arqueología abierto al público, como si de un aula de formación se tratara, fueron ayer testigos de excepción del hallazgo de los restos mortales de un bebé inhumado en el interior de un ánfora del siglo II después de Cristo. Ante la atenta mirada de numerosos aficionados a la arqueología, los técnicos del Museo de La Vila Joiosa han localizado un cráneo, después de abrir el ánfora y retirar los sedimentos acumulados en varias capas en su interior.
La excavación en directo de este ánfora de un metro de longitud, bajo la tutela de Antonio Espinosa, comenzó ayer y prosigue hoy en las dependencias museísticas municipales, lugar hasta el que había sido trasladada este ánfora, que fue hallada en una fosa de la necrópolis de la Creueta, necrópolis que alberga tumbas desde el s. VII a. C. hasta el VI d. C.
Esta iniciativa, considerada "pionera" y "extraordinaria", según fuentes municipales, ha permitido desvelar "el secreto escondido" de este ánfora, que ya había sido apuntado como probable por los arqueólogos municipales.
La excavación en directo seguirá desarrollándose en los próximos días de 10 a 15 horas, ya que, según las citadas fuentes municipales, falta aún por vaciar la tierra que cubre los huesos, lo que, a su vez, podría permitir la localización de nuevos elementos arqueológicos propios de la cultura funeraria romana, como el ajuar del bebé. Un ajuar que puede ser algún biberón de cerámica con forma de animal o un frasco de perfume de vidrio, incluso quizá algún juguete.