BELÉN GARCÍA
L
a crisis de la Unión Musical ha llegado a los tribunales y no tiene visos de solucionarse a gusto de todos. La directiva sigue sin convocar la Asamblea General, que tradicionalmente se celebraba en marzo, y por lo tanto sin presentar las cuentas del ejercicio, mientras los músicos disconformes con su gestión, más de medio centenar, continúan sin acudir a tocar a los actos de la entidad.
Aunque los problemas internos vienen de lejos, el detonante de esta situación fue el cese del anterior director musical, Francisco José Rovira, el pasado mes de noviembre de 2007, quien fue sustituido por Joan Iborra. Una decisión que para medio centenar de músicos no estaba justificada, por lo que optaron por no asistir a los actos del colectivo e iniciaron una campaña de recogida de firmas para convocar una asamblea y plantear un cambio de directiva. Para convocarla necesitan que el diez por ciento de los socios estén de acuerdo y han recogido ya un centenar de firmas.
Sin embargo, los miembros disconformes han solicitado un listado oficial de socios para ceñirse al número real y se han encontrado con la negativa de la dirección, que aduce que la Ley de Protección de Datos no les permite facilitarlo, pese a que "ésta ley dice que no se puede dar la información a terceros y nosotros somos músicos miembros", destacaron. Los disidentes han pedido además el libro de cuentas y el de actas de los pasados ejercicios y tampoco se les ha facilitado, por lo que han decidido reclamar por vía judicial toda la documentación. La cita será el próximo 23 de mayor en el Juzgado de Primera Instancia número 3 de Benidorm.
Los desacuerdos no acaban ahí. De los 35 músicos que suscriben la petición, dos fueron cesados la pasada semana -cuando la directiva recibió la citación judicial- como profesores de la Unión Musical de Benidorm, "el primero por vía telefónica y el segundo en un bar"; uno es el anterior director, Rovira, y el otro un profesor de flauta, Sebastián Carmona. Ambos han puesto su caso en manos de abogados laboralistas y siguen impartiendo clases ya que todavía no han recibido una carta de despido de forma oficial. Para muchos músicos, el presidente de la entidad, Jaime Jesús Pérez Llinares, "actúa de forma dictatorial y excede sus funciones". Este diario trató ayer sin éxito de ponerse en contacto con él para conocer su postura.
Además de las rencillas internas y personales, los músicos disconformes quisieron denunciar ayer la "falta de seriedad" en el trabajo de la actual directiva y lamentaron el "triste espectáculo" que protagonizaron los miembros de la banda en el boato del Alférez Moro de las pasadas Fiestas de Alcoy. Según criticaron, "parecía un espectáculo de circo, los músicos bailaban mientras tocaban acompañando un ballet, no había uniformidad, ya que algunos no llevaban la chilaba, dos de los directivos iban tocando la caja sin ser percusionistas y el espectáculo fue censurado severamente por muchos festeros alcoyanos, restando la solemnidad y seriedad que caracterizan sus actos".
NO HABRÁ ESCISIÓN
La entidad lleva 80 años funcionando y "lucharemos por ella"
Los detractores de la dirección actual han sido acusados de estar haciéndole mal a la Unión Musical de Benidorm con la polémica sin embargo, siguen defendiendo que "lo que queremos es hacer las cosas bien, la propia directiva está dividida y no se puede cesar a un músico o despedirlo de su trabajo por decisión directa e inamovible de dos personas". Asimismo, los miembros disidentes quisieron aclarar ayer que no van a abandonar la Unión Musical ni a crear otra banda, "y si hace falta esperaremos tres años a que haya nuevas elecciones, porque la Unión Musical es la banda de Benidorm desde hace 80 años y seguiremos luchando por ella".