R. P.
Casi siete meses después de que Alejandro Ponsoda, anterior alcalde de Polop de la Marina, falleciera después de ser tiroteado a las puertas de su casa, los investigadores siguen sin haber esclarecido los culpables y ni las causas por las que llevaron a cabo dicha agresión. No obstante, la subdelegada del Gobierno recalcó ayer que el caso "ni se ha abandonado ni se va a abandonar". Encarna Llinares lamentó ayer en Benidorm que, "desgraciadamente, la investigación no ha avanzado todo lo rápido que quisiéramos y esperábamos", pero manifestó que los expertos de la Guardia Civil que vinieron desde Madrid para hacerse cargo de las pesquisas "siguen trabajando con intensidad en el tema". Asimismo, la subdelegada indicó que "todas las líneas siguen abiertas y esperamos que den pronto sus frutos", aunque matizó que "muchos asesinatos tardan meses e, incluso, años en resolverse. En cualquier caso -repitió-, el tema de Polop no se va a abandonar bajo ninguna circunstancia".
Alejandro Ponsoda fue tiroteado la noche del 19 de octubre de 2007 cuando se disponía a entrar en coche al garaje de su casa. Durante una semana, estuvo debatiéndose entre la vida y la muerte debido a las heridas que le provocaron los disparos, una de ellas en el cráneo, hasta que finalmente falleció. Desde el primer momento se barajaron dos posibles causas de la agresión: un conflicto urbanístico o una cuestión relacionada con su vida privada, sin que hasta el momento se haya podido aclarar quién o quiénes fueron los autores de los disparos ni tampoco cuál fue el móvil.