R. P.
La Asociación Independiente de Comerciantes de Benidorm, Aico, aplaudió ayer la sentencia dictada la pasada semana por la Audiencia Provincial y que da luz verde al desarrollo del plan Armanello, al considerar que con él desaparecerá "definitivamente" el Mercadillo Pueblo. El presidente de Aico, Alberto Ballester, reclamó al Gobierno local que "no permita la instalación de los puestos en otra zona de la ciudad" y que les "garantice que este mercadillo tiene las horas contadas". Con la desaparición de este mercado, que se planta los miércoles y los domingos en la zona del Rincón de Loix, Aico espera que se ponga fin a los "30 años de competencia desleal que venimos sufriendo todos los comerciantes de la ciudad".
Ballester recordó la historia de este mercadillo, que se puso en marcha hace alrededor de 30 años "obteniendo la licencia por silencio administrativo", según el presidente de los comerciantes. Además, manifestó que "en un primer momento tenían autorización para abrir unos 190 puestos", cifra que según Aico se ha triplicado en la actualidad hasta superar las más de 500 paradas.
Según los comerciantes de Benidorm, este mercadillo supone una competencia desleal hacia sus negocios, por un lado, porque "los miércoles son los días de menores ventas en todas las tiendas de la ciudad". También criticaron esta instalación porque "casi el 90 por ciento de los vendedores que montan en ese mercadillo proceden de fuera de la ciudad y, además, no reporta ningún beneficio ni para el Ayuntamiento ni para Benidorm".
Alberto Ballester confió en que el alcalde, Manuel Pérez Fenoll, "cumpla por fin" una promesa electoral que se viene repitiendo desde la etapa de Zaplana eliminando este mercadillo y aclaró que su asociación está en contra del Mercadillo Pueblo porque "Benidorm ya tenía su mercadillo, que es el de Mercasa, antes que éste".