C. F.
Al término del acto de imposición de la Medalla de Oro de la ciudad en el Ayuntamiento, Francisco Zaragoza, hijo de Pedro Zaragoza, agradeció al pueblo de Benidorm las numerosas muestras de condolencia "y a los compañeros y amigos de mi padre, no sólo de la provincia, sino de toda España, personas que no conocemos y a los que mi padre ayudó. Ha sido un gran orgullo tenerle como padre. El hecho de ser hijos suyos nos ha llenado y ha sido un ejemplo a seguir. Gracias a todos". Poco después de acabar la ceremonia en la iglesia de San Jaime, y con numeroso público en los alrededores del templo, tomó de nuevo la palabra para recordar la figura humana de su padre "y su esfuerzo para que siempre aprendiesen a perdonar". Quico añadió que le gustaría tener "la mitad del corazón que ha tenido él, en el sentido de darse a los demás sin pedir nada a cambio". Finalizó sus breves palabras recordando su "espíritu luchador que mantuvo hasta el final de sus días".