J. MARÍN / V. ZARAGOZA
M
ás de un millar de personas acompañaron ayer a la familia de Pedro Zaragoza Orts en su último trayecto por las calles de Benidorm. El cortejo fúnebre, encabezado por su viuda, María Ivars, sus cuatro hijos, nietos y demás familiares del finado, recorrió a pie el trayecto entre el Ayuntamiento y la Iglesia de San Jaime y Santa Ana.
La comitiva oficial estaba encabezada por el alcalde de la ciudad, Manuel Pérez Fenoll, la consellera de Turismo, Angélica Such, el vicepresidente de las Cortes valencianas, José Cholbi, quien ostentaba la representación del presidente honorario del Partido Popular, Manuel Fraga Iribarne, con quien Zaragoza mantenía una estrecha amistad. Miembros de la corporación municipal de Benidorm, el senador Miguel Barceló y el diputado Francisco Murcia; alcaldes de la comarca, como Gaspar Lloret de Villajoyosa, Honorato Halgado de Finestrat, o Bautista Saval de Callosa d'en Sarrià; junto a personalidades del mundo empresarial, como el presidente de la Cámara, Antonio Fernández Valenzuela; ex alcaldes de Benidorm como Rafael Ferrer Meliá, Miguel Pérez Devesa, José Llorca, y Manuel Catalán Chana; representantes de las Fuerzas Armadas como el comandante de Marina de Alicante, Àlvaro Fernández y el comandante militar, Carlos Dupuy, junto a la práctica totalidad del mundo empresarial turístico, codo a codo con ciudadanos de a pie de Benidorm acompañaron en silencio el cortejo hasta la parroquia donde el féretro fue recibido con una salva de aplausos que se reprodujeron en varias ocasiones a la salida del funeral, donde también hubo algunos gritos de falangistas que asistieron al acto.
El paso de la comitiva por las calles de Benidorm, precedido de media docena de vehículos llevando las coronas de flores que, tras conocerse el fallecimiento de Pedro Zaragoza, fueron llegando al Ayuntamiento de Benidorm, acompañados por una sección de siete motoristas de la Policía Local que abría paso, otra sección con agentes y mandos de la Policía Local en uniforme de gala que escoltaba el féretro, cerrando la misma la banda de la Unión Musical de Benidorm, de la que Pedro Zaragoza fue socio fundador, fue seguido por cientos de turistas que se agolpaban en las aceras para presenciar tan impresionante despliegue.
Perfil humano
El féretro llegó a la iglesia de San Jaime y una vez dentro fue presentado durante unos momentos a la Virgen del Sufragio, patrona de la ciudad. La Agrupación Coral de Benidorm entonaba "Oh, rostro ensangrentado" mientras el cuerpo era colocado delante del altar.
La misa fue oficiada por Luis López, párroco de San Jaime, y cooficiada por otros seis sacerdotes, además de Juan Rodríguez, sacerdote jubilado y amigo de la familia, quien en la homilía destacó "el perfil humano y cristiano de un hombre de Dios que ha pasado por la vida intentando hacer el bien". Rodríguez prosiguió recalcando los "efluvios beneficiosos" que han recibido los pueblos de la Marina Baixa "después de la visión de Pedro Zaragoza", de quien ensalzó "el amor hacia su esposa y sus hijos, el amor a su tierra y a su pueblo". El sacerdote recordó que su exigencia personal permitió conseguir "el bienestar de un pueblo que tenía los días contados si no se abrían horizontes nuevos". De igual forma recordó cuando "tomó riesgos para muchos" y cometió "injusticias sin intencionalidad y pensando en el bien de todos".
Se refería Juan Rodríguez a los momentos en los que tuvo que pedir a los vecinos que cedieran desinteresadamente sus terrenos para que en ellos se construyeran las grandes avenidas que hoy surcan la ciudad. Y que además pagaran los impuestos correspondientes. Aquello no representó, como es obvio, una medida popular y encontró muchas reticencias. Pero pudo más su visión de futuro y la confianza que transmitió a los benidormenses.
El sacerdote añadió sobre Pedro Zaragoza que "vivió según pensaba para no acabar pensando según vivía" y que "fue consecuente con sus ideas y eso le engrandeció, aún en sus desaciertos".
Tras la misa de "corpore insepulto", el féretro partió camino del cementerio de L'Almafrá en medio de una salva de aplausos, donde recibió sepultura en el panteón familiar.