J. MARÍN / V. ZARAGOZA
o es el único motivo por el que Pedro Zaragoza forma parte ya de la historia de Benidorm, pero sí quizá el más trascendente para el futuro de la ciudad. La visión de un alcalde de 31 años, que en apenas tres años después de que tomara posesión de su cargo el 20 de enero de 1951, decidiera planificar el desarrollo futuro de aquel municipio dotado de unas características naturales especiales -inmensas playas de arena abiertas al sur, protegidas de los vientos de Levante por las sierras que lo rodean- cuyos "veraneantes" madrileños y alcoyanos, empezaban a mostrar interés por construir sus propias casas frente al mar. Pedro Zaragoza reunió a sus concejales y desde 1953 empezaron a discutir sobre la necesidad de planificar el desarrollo de aquel, entonces, pueblo de pescadores y marinos. De ahí nació la idea de redactar el primer Plan General de Ordenación Urbana integral para todo el término municipal que se confeccionó en España, cuyo documento vio la luz el 18 de abril de 1956.
El Plan General original concebía el desarrollo del municipio como una "ciudad jardín" y esencialmente marcaba el trazado de las dos avenidas principales, Europa y Mediterráneo, con una planificación de trazado lineal en el ensanche de Levante. Este plan sufre tres modificaciones, en 1958, 1962 y 1963, como consecuencia de las más de 400 alegaciones que se presentaron, y que finalmente dieron libertad para que los edificios crecieran sin límites de altura, con la única premisa que entre los cuales deberá haber una distancia mínima de 14 metros. Es la teoría de la caja de cerillas, que el arquitecto redactor del PGOU, Paco Muñoz, explicaba incansablemente para demostrar que el mismo volumen de edificación se puede construir en vertical, consumiendo menos suelo.
Los comienzos no fueron fáciles y sólo se entienden conociendo el carisma de Pedro Zaragoza y la capacidad para ilusionar y convencer a sus convecinos de que por medio del bancal de olivos iba a pasar una gran avenida y que encima tenía que ceder gratuitamente el terreno necesario al Ayuntamiento, y pagar su parte de impuestos para poder construirla. Y se consiguió. Pedro Zaragoza consiguió impregnar su ilusión y su visión de futuro a los benidormeros que creyeron en él, y así nació el Benidorm moderno. Un Benidorm que en 1956 contaba con 2.787 habitantes de derecho, que entre 1955 y 1964 pasa de 5.232 metros construidos a 764.088, y que de los 15.000 veraneantes que llegaron a Benidorm en el año 1955, hoy la ciudad recibe más de cinco millones de turistas. Aquel pueblo de marinos y pescadores se ha convertido en el principal municipio turístico de España, y esa semilla que propició el despegue la plantó Pedro Zaragoza.