DIEGO COELLO
L
a mercantil Marina Greenwich, concesionaria del puerto deportivo Campomanes de Altea, pedirá a la Conselleria de Infraestructuras que suspenda la paralización de las obras de ampliación del puerto decretada el pasado mes de octubre. Esta solicitud viene a colación tras el auto emitido el pasado día 7 por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV); por el que desestima la petición del grupo Ecologistas en Acción de suspender cautelarmente las obras del puerto porque, según ellos, «afectan negativamente» a 40 hectáreas de pradera de Posidonia Oceánica.
El gerente de Marina Greenwich, Javier Céspedes, se mostró ayer «muy satisfecho» del auto dictado por el TSJCV «que demuestra que nosotros actuamos legalmente y haciendo todo lo que nos han dicho desde los distintos órganos administrativos desde hace nueve años». El auto del TSJ, dictado por la sección segunda de la Sala de lo Contencioso-Administrativo, responde a un recurso interpuesto por Ecologistas en Acción el 28 de julio de 2005 y a otro de fecha 5 de diciembre de 2006 para que se paralizara «cautelarmente» la ampliación del puerto porque ello supone, según explican en su demanda, «un grave perjuicio para la flora y la fauna».
El tribunal desestima finalmente la paralización cautelar de manera «firme» y sin que contra ella «quepa recurso». Desde Ecologistas en Acción, su portavoz, Carlos Arribas, señaló que «no es preocupante el auto del TSJCV» porque «no es una sentencia judicial firme», razón por la que apostilló que «seguiremos denunciando la ampliación del puerto Campomanes porque las obras afectarán a una superficie de Posidonia similar a 60 campos de fútbol, destruyendo, con ello, uno de los mejores habitats marinos del Mediterráneo donde habitan mas de 400 especies vegetales y un millar de especies animales, desde microorganismos a moluscos o peces comestibles». Arribas se mostró firme en sus reivindicaciones y aseguró que «hay otras vías judiciales y administrativas para impedir que la ampliación del puerto Campomanes vaya adelante».
Por su parte, Javier Céspedes señaló que el auto del TSJCV «nos da la razón» y aseguró que desde la mercantil que representa «solicitaremos a la Conselleria de Infraestructuras que suspenda la paralización de las obras dictada en octubre pasado». Según Céspedes, esta paralización «es temporal hasta que solucionemos el trasplante de la Posidonia. La Consellería nos pedía unas mejoras medioambientales que ya hemos llevado a cabo, pues los resultados de supervivencia de la Posidonia trasplantada ya supera el 65 por ciento, según los estudios reliados por la Universidad de Murcia».
La ampliación del puerto Campomanes supone duplicar su superficie actual y el número de amarres hasta los 1.089 puntos, además de construir un nuevo dique al sur de 685 metros de longitud y un nuevo espigón de Levante de otros 265 metros. Las obras de ampliación han sido siempre objeto de polémica desde que el 31 de mayo de 2000 se publicó en el DOGV el proyecto del nuevo puerto deportivo, y los ecologistas y algunos grupos políticos han manifestado siempre que su construcción afecta a uno de los mejores ecosistemas del Mediterráneo. Javier Céspedes se mostraba contrario a esta opinión y se apoyaba en el auto del TSJCV.