13 de abril de 2018
13.04.2018
Crevillent

A unos pasos del museo de la alfombra

El Consistorio aprueba el reglamento para organizar el consejo etnográfico y debatir la ubicación y las donaciones para el futuro proyecto museístico

14.04.2018 | 01:26
Uno de los telares de una pequeña fábrica de producción de alfombras de lana de Crevillent.

Un nuevo órgano para conservar el patrimonio. Crevillent carece de un museo dedicado al sector de la alfombra, seña de identidad del municipio. Aún así, se ha aprobado el reglamento para organizar un consejo etnográfico que regularía en un futuro las donaciones que se harían y dónde almacenarlas. Industriales denuncian la pérdida de material y de las máquinas por falta de un espacio.

«Es una reivindicación histórica y necesaria, va en los genes de los crevillentinos, hay tradiciones muy asociadas y otras que están gracias a la riqueza del sector». Así de contundente se muestra Eduardo Díaz como responsable de la Unión de Fabricantes de Alfombras y Moquetas (Unifam) cuando se le pregunta por la necesidad de un museo de la alfombra para Crevillent.

Hasta la fecha el municipio no dispone de un espacio que muestre el pasado y presente del sector, como también los usos y costumbres de la población en forma de museo, aunque podrían moverse los hilos para conseguirlo.

Esta semana se ha aprobado el reglamento para organizar el consejo etnográfico municipal. Este documento, publicado en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), recoge que uno de los pilares es la protección del patrimonio, con lo que la idea es recuperar material etnográfico del municipio a través de donaciones de particulares y empresas, que previo inventario, se catalogarán y valorarán para poder exponerse en un futuro museo. Lo cierto es que el Consistorio aún no ha pensado una ubicación para conservar estas aportaciones, y provisionalmente se acopiaría el material en la Casa de Cultura. Todo ello hasta que se encuentre una ubicación para conservar este patrimonio, y que así, no se pierda la historia del municipio que además del sector de la alfombra se ve reflejada con molinos y almazaras que los particulares guardan en casa. «Hemos apartado los primeros telares que se adquirieron en los años setenta y si debieran estar en algún sitio es en ese posible museo», señalan desde Alfombras Imperial, una de las decanas, desde 1923 en funcionamiento.

Los pequeños empresarios apoyan también este futuro museo porque consideran que es difícil encontrar rentabilidad con la venta de maquinaria antigua, que en la mayoría de los casos tiene su final como chatarra. Sin embargo, creen que la magnitud de los telares dificulta el almacenamiento. «Solo para mi máquina se necesitaría una nave de 300 metros cuadrados», apunta Juan Antonio Lledó, artesano de alfombras de lana.

Por el momento, ya se ha decidido que el consejo estará formado por representantes de los grupos políticos, del sector empresarial y sindical, investigadores y por uno de los donantes del patrimonio.

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