Santa Pola

El bando moro conquista la villa

Santa Pola acoge la representación del desembarco y la invasión de las huestes de la media luna en el Castillo

04.09.2016 | 00:50
El bando moro conquista la villa

Más de 120 festeros, muchos de ellos jóvenes, toman parte en el acto escenificado en la playa de Levante.

La playa de Levante despertó ayer al ritmo de los arcabuces y de la batalla cruenta con la que el Desembarco Moro ha comenzado a dibujar las jornadas festeras de Moros y Cristianos en Santa Pola. Los arqueros, luchadores con espadas y las bombas de humo asombraron al público asistente al espectáculo durante más de media hora trepidante conmemorando la ofensiva del bando moro ante el cristiano.

Más de 120 festeros participaron en esta particular representación, un aumento de figurantes jóvenes a los que se sumaron también este año, como parte del séquito, bailarinas de la escuela Fem Dansa.

Así, las bailarinas abrieron un pasillo en la arena hacia el mar por el que fueron pasando los responsables de la ofensiva a ritmo de disparos de arcabuces y la música del desembarco. Los arqueros moros comenzaron a desfilar después hasta llegar a su línea de tiro en la que los cristianos les esperaban.

Tras esta introducción, los arcabuces comenzaron a tronar durante una composición de más de dos minutos antes de que comenzara la batalla de espadas y bastones, y el bando moro desconcertara a su rival con bombas de humo. La batalla continuó con los disparos, flechazos y lucha de espadas en un momento culmen que acabó con el parlamento de José Pedro Sempere y el cristiano Antonio Zamora. Con un mar que contrastaba en paz con la batalla vivida en la arena, se cerró el desembarco para dar paso a los actos de la tarde.

A mediodía, el pasacalles musical de la Asociación Festero Cultural de Moros y Cristianos y la Banda Unió Musical de Santa Pola y la Colla El Freu animó el ambiente justo antes de la mascletà en la que sonó una marcha mora. La tarde recibió la continuación de la ofensiva mora en el Castillo-Fortaleza. El embajador moro fue Manuel Gabino y se dirigió a los cristianos, encabezados por su embajador, Vicente Valero, a lo alto del Castillo para su rendición. Los cristianos sucumbieron, no sin antes luchar en una cruenta batalla donde volvieron a tronar los arcabuces en la «sostraca». Con la Reconquista continuarán hoy las celebraciones de Moros y Cristianos.

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