Ovejas y cabras, a sus anchas por Crevillent

Cerca de 4.000 cabezas de ganado cruzan el núcleo urbano, después de que el pastor pidiera permiso

08.06.2016 | 01:08
Ovejas y cabras, a sus anchas por Crevillent
Ovejas y cabras, a sus anchas por Crevillent

Decían ayer por la mañana los que ya peinan canas que no se había visto un espectáculo igual en décadas, en muchas décadas. Alguien incluso llegó a hablar de 60 años. Calendarios al margen, lo cierto es que la estampa que dejaron casi 4.000 cabezas de ganado pasando por el casco urbano de Crevillent no dejó indiferente a nadie. El que más y el que menos acabando tirando de móvil para inmortalizar el momento.

La comitiva, integrada por ovejas y por cabras, parece ser que había partido desde el norte de la provincia y se dirigía a San Miguel de Salinas, según la información que manejaban en el Ayuntamiento. Para ello, y aprovechando las vías pecuarias que atraviesan Crevillent, el ganadero pidió autorización a la Administración local crevillentina, que, lógicamente, la acabó concediendo. Se activó así el protocolo que toca en estos casos, hasta el punto de que el trayecto fue controlado por los agentes de la Policía Local, sobre todo para evitar incidentes con el tráfico rodado, mientras una brigada de la empresa de limpieza iba tras de la comitiva eliminando los restos que iba dejando esta fotografía que en tiempos de muchos de nuestros abuelos era tan habitual, pero que hoy, en pleno siglo XXI, prácticamente se ha perdido, en particular en los núcleos urbanos más consolidados.

De hecho, el concejal de Agricultura de Crevillent, Francisco Verdú, una vez se habían marchado las cabezas, trataba de dar normalidad al asunto. «El propietario pidió permiso para pasar por las vías pecuarias, la Policía Local se puso en contacto con nosotros y se organizó el dispositivo de limpieza y seguridad. Es verdad que no nos había pasado nunca, pero el ganado tiene prioridad», señalaba por la tarde.

Crevillent, según su Ayuntamiento, tiene reconocidas hasta diez vías pecuarias, que superan los 60 kilómetros. Vista la experiencia de ayer, es probable que espectáculos que no se habían sucedido en décadas se puedan repetir sin tener que esperar tantos años. Las cabras y las ovejas habían campado a sus anchas por Crevillent, y abrieron la veda.

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