Semana Santa
Crevillent

Antorchas para alumbrar el camino

La austera Procesión de Penitencia recorrió las calles del casco antiguo ante el fervor popular

23.03.2016 | 07:23
La Procesión de Penitencia se caracteriza por su solemnidad, austeridad y silencio.

Los penitentes portaron a hombros al Santísimo Cristo de Difuntos y Ánimas del escultor Mariano Benlliure.

El casco antiguo de Crevillent volvió a quedarse anoche en penumbra para recibir, como cada Martes Santo, al Santísimo Cristo de Difuntos y Ánimas. Únicamente las antorchas iluminaban las calles de la «vila vella», en la procesión más austera de la Semana Santa crevillentina.

El ritual de costumbre se inició en el interior de la iglesia de Nuestra Señora de Belén, con la oración que introduce a los hermanos en el recogimiento propio de esta manifestación religiosa. A continuación, se abrieron las puertas del templo parroquial, de cuyo interior salieron los penitentes con sus característicos hábitos cistercienses portando las antorchas que iluminaban tenuemente la oscuridad de la noche.

«La procesión de los sacos», como se la conoce popularmente, volvió a reunir a un buen número de vecinos y visitantes que llenaron las calles y plazas que conforman el recorrido. Una vez mas, jóvenes y mayores mostraron su respeto al Santísimo Cristo de Difuntos y Ánimas, que fue portado a hombros por los penitentes. Tampoco quisieron perder la oportunidad de inmortalizar momentos únicos de la Semana Santa los numerosos fotógrafos que se afanaban en captar cada detalle, cada sentimiento y cada matiz de esta singular procesión.

El silencio sepulcral que reinaba en las calles tan sólo se rompió con el sonido de las campanas que forman parte del cortejo procesional, y las melodías del Coro Voces Graves de Crevillent. Bajo la dirección del crevillentino José Alberto Aznar, esta masa coral, integrada por hombres, interpretó el Himno a la Santa Cruz, basado en un fragmento de Venantius Fortunatus del siglo VI, y la pieza Velum Templi. El canto coral abrió el paso a la imagen del Santísimo Cristo de Difuntos y Ánimas que el escultor valenciano Mariano Benlliure talló para la localidad en el año 1946.

Después de completar el recorrido de costumbre, pasando por calles como Purísima, Médico Lledó, Francisco Candela, San Francisco, Peine y Blasco Ibáñez, la procesión finalizaba en la plaza de la Constitución con una oración dedicada a todos los difuntos crevillentinos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine