JOSÉ A. MAS
Mientras unos debaten sobre la aplicación o no de la Ley de la Dependencia, otros se dedican a ayudar a personas dependientes de forma altruista. Éste es el caso del grupo de asistencia domiciliaria de la asamblea de Cruz Roja Crevillent, que todos los días del año, festivos incluidos, se acercan a las casas donde hay personas con problemas de movilidad para intentar que su vida tenga un mínimo de calidad.
Los voluntarios de Cruz Roja llevan a cabo la atención denominada como "cambios posturales" con la que levantan y acuestan cada día a personas mayores o enfermos crónicos que no cuentan, entre sus familiares, con personas que puedan atenderles.
Cruz Roja realiza entre 4.500 y 5.000 cambios posturales al año en Crevillent. Un servicio altruista que acude varias veces al día al domicilio de quien lo solicite. El coordinador de Cruz Roja Crevillent, Rafael Fernández, explicó que "es un servicio que prestamos de forma desinteresada a personas a las que sus familiares no pueden atender y necesitan una ayuda extra".
La entidad local empezó a realizar cambios posturales en el año 1998 y desde entonces ha sido una atención gratuita y llevada a cabo con voluntarios. Rafael Fernández destacó que "es algo muy importante porque cuando vamos a los domicilios y hacemos una valoración nos damos cuenta de que la gente lo pide porque lo necesita". El coordinador local de Cruz Roja indicó que "son casos en los que los familiares no pueden dejar el trabajo para atender a su padre o a su madre, y con nuestra intervención damos un poco de descarga al familiar". Desde Cruz Roja también destacaron que "es un servicio muy importante porque en ocasiones hay gente que está sola y nosotros estamos ahí para ayudarles".
Entre los usuarios de este servicio están las hermanas Luisa y María Teresa Alfonso. Luisa es invidente y no puede andar, y su hermana de 74 años, con la que vive, no tiene fuerza para poder levantarla. Según explicó la misma Luisa, "desde hace tres años vienen estos chicos a ayudarnos, y para nosotras supone una gran ayuda". María Teresa decía que "ya son como de la familia. Siempre les ponemos la merienda y todo nos parece poco para ellos".
Otra vivienda a la que acuden es la de Francisco José Porcel, un joven de 17 años con distrofia muscular al que los voluntarios de Cruz Roja levantan y acuestan cada día. Su padre, Juan Porcel, aseguraba que "la ayuda de Cruz Roja supone mucho para nuestra familia porque nosotros solos no podemos con él".
De no ser por este servicio, muchas personas estarían condenadas a vivir constantemente acostado, por lo que los 47 voluntarios que prestan este servicio en Cruz Roja ya son una parte muy importante en cada una de estas familias crevillentinas.