JOSÉ A. MAS
La paciencia de los trabajadores de la fábrica crevillentina de Haribo está llegando a su fin. Después de que los representantes sindicales de UGT mantuvieran cuatro reuniones con la dirección de Haribo para negociar una salida satisfactoria de los empleados ante el próximo traslado de la producción de Crevillent a la planta de Cornellà del Terri, en Girona, sin obtener ningún resultado positivo, la asamblea de trabajadores ha decidido iniciar acciones de protesta contra la actitud de Haribo.
El primer acto de protesta será el próximo martes, día 1 de junio, a las 19 horas, en la plaza de la Constitución de Crevillent. La plantilla crevillentina de Haribo, compuesta por 119 personas, pretende presionar a la dirección empresarial para que contemple todas sus propuestas ante el inminente traslado de la producción a Girona y cierre de las instalaciones crevillentinas ubicadas en el polígono de Cachapets.
Hasta el momento, y a falta de tan sólo dos reuniones para dar por concluidas las negociaciones, que tendrán lugar el miércoles y el viernes de la próxima semana, la empresa tan sólo ha ofrecido una oferta para las personas que quieran conservar su puesto de trabajo trasladándose a Girona. A estas personas Haribo les ha ofrecido una ayuda económica para el alquiler de una vivienda, una ayuda económica de guardería para sus hijos y billetes de tren para volver de vez en cuando a Crevillent. Una oferta que desde el comité de empresa consideraron "insuficiente ya que hemos sacado nuestras cuentas y a las personas que se trasladen les costará dinero tener que trabajar, por lo que es inasumible".
Por otro lado, la empresa sigue sin contemplar las otras dos propuestas que hicieron los trabajadores, que son las indemnizaciones económicas para las personas que no puedan, o quieran, irse a Girona y un plan para prejubilar a los empleados mayores de 55 años de edad.
Desde el comité de empresa de Haribo se incidió ayer en que "estamos muy decepcionados con la actitud de la dirección de Haribo porque está jugando con más de cien familias". Por este motivo, y pese a que días atrás los empleados habían manifestado su buena voluntad para no entorpecer las negociaciones, ahora han acordado convocar una concentración para presionar a la empresa de cara a las últimas oportunidades para llegar a un acuerdo satisfactorio para todas las partes.