M. JOSÉ SANMARTÍN
Las ostras de Santa Pola, comercializadas bajo el nombre de "Ostres de la Badia", vuelven a estar de temporada y sus productores auguran que habrá una buena cosecha que puede llegar a las quince toneladas.
No obstante, desde la empresa Producciones Marsans, que se encarga de su distribución, indican que esto aún es poco si se tiene en cuenta que la granja de moluscos tiene capacidad para extraer 200 toneladas. Sin embargo, los moluscos se producen por captación natural "y eso hace que todo dependa de que vengan las larvas o no vengan, por lo que al final hace que los resultados sean algo azarosos", según indica el biólogo y responsable de la empresa, Manuel Marhuenda.
El profesional explica que actualmente las ostras del Mediterráneo tienen una buena demanda en toda España, lo que hace que toda la producción que se obtenga cada año encuentre su hueco en el mercado. Además, Marhuenda explica que determinados problemas sanitarios en el Delta del Ebro y en Galicia (zonas productoras de ostras) han hecho que haya una mayor demanda aquí.
Precisamente, esto ha llevado a la empresa a plantearse el aumentar la producción de moluscos habilitando un semillero de ostras en las mismas dependencias de la empresa. De hecho, Marhuenda explica que ya están buscando inversores interesados en participar. "Con éste Santa Pola podría convertirse en uno de los mayores productores de ostras de España", señala el biólogo. Así, apunta que la producción actual aumentaría por diez y se podrían extraer hasta 4.000.000 de ostras por temporada, es decir, cada tres meses.
Manuel Marhuenda apunta que el semillero haría que la cosecha de ostras actual deje de ser tan azarosa, "lo que no permite asegurar la producción". Además, la implementación del nuevo proceso "permite hacer una selección de buenas semillas". Como ejemplo, el biólogo explica que ello se puede hacer con los moluscos que se extraen en verano, cuando al no ser una buena época provoca que haya una gran mortalidad entre ellos, pero, precisamente, los que sobreviven en verano son los que demuestran ser más fuertes y sanos, por lo que serían buenos candidatos para que ser reproducidos en el semillero, donde también se produciría el plancton con el que se alimentan.
Pasada una etapa inicial en este ambiente, las larvas se trasladarían en los recipientes oportunos a mar abierto, donde también se realiza la captación natural, para que el proceso de alimentación y engorde se realice ya en el Mediterráneo.