JOSÉ A. MAS
Con la estación otoñal la Sierra de Crevillent vuelve a recibir a varios centenares de cazadores que, año tras año, salen en busca de los mejores conejos, perdices y liebres del entorno. Cada temporada tiene 22 días, o tiradas, entre los meses de octubre y diciembre. La caza, durante este período de tiempo, está permitida los sábados de 15 a 18 horas y los domingos de 8.30 a 13 horas. En la Sierra de Crevillent la cacería se lleva a cabo en zonas como "Las parretas", "Las cordilleras", "El terrós", "La Palaya" o "El castillo viejo".
Los cazadores suelen salir en grupos, llevar entre tres y cuatro escopetas y varios perros con los que buscan a sus presas. Un cazador de la zona, José Antonio Davó, aseguró que "lo bonito de la caza es tener un buen perro para levantar la presa".
Con el paso de los años, la afición a la cacería no decae, de hecho el club "La Totovía" tiene cubierto el cupo máximo de asociados, 250, y cuenta con lista de espera. Un buen síntoma que, por el contrario, no se ve reflejado en el término dónde se lleva a cabo la práctica de esta actividad.
El vicepresidente de "La Totovía", Manuel Aznar, explicó que "la afición está muy bien, cada vez hay más, aunque el problema es que hay poca caza". Uno de los inconvenientes que tiene esta afición en la Sierra de Crevillent es que cada vez hay menos terreno. Durante los últimos, la superficie apta para la caza ha pasado de tener unas 5.000 hectáreas a unas 4.000 por la proliferación de viviendas en la zona. Manuel Aznar apuntó que "cada vez hay más viviendas y va reduciéndose el coto, y si se reduce el coto también se reduce la caza". A esto, se suma que cada año hay más mortandad de conejos a causa de varios virus, y que se reproducen menos.
No obstante, los aficionados no renuncian a cazar en Crevillent. "Aunque haya sitios con más presas, nosotros preferimos coger menos piezas y hacerlo a cinco minutos de nuestra casa y en nuestra sierra", aseguraron los aficionados a un hobby que en Crevillent se trasmite de generación en generación.