M. J. SANMARTÍN
Lijar el casco, barnizar los revestimientos de madera, calafatear la cubierta, colocar la instalación eléctrica y la iluminación, desmontar y montar maquinaria naval... Estos trabajos y muchos otros se desarrollan actualmente en un espacio reducido como es un barco. Cuando está a punto de cumplirse su primer aniversario en tierra, la transformación que ha estado viviendo silenciosamente el barco "Esteban González" comienza a hacerse visible. El arrastrero, está destinado a convertirse en un museo que pretende ser un atractivo turístico más de la localidad.
Actualmente, su casco ya luce totalmente renovado en uno de sus lados y los trabajos en su parte más exterior se centran en un solo lateral. No obstante, es en su interior donde se puede comprobar más el cambio de este barco que está volviendo a resurgir de la mano de los 36 jóvenes aprendices de la Escuela Taller Villa de Santa Pola de las especialidades de carpintería de ribera, electromecánica y pintura.
Anteriormente también fueron partícipes del proyecto los alumnos del segundo taller de empleo, que iniciaron la restauración interior cuando la embarcación aún estaba en el mar Así, la directora de la Escuela Taller, María José Cerdá, destaca el hecho de que no se trata de una obra encargada a una empresa, "sino realizada por jóvenes parados de la localidad. Se calcula que cuando el proyecto finalice pueden haber participado en él unas cien personas.
El coordinador de la escuela, el ingeniero técnico naval Mariano Alba, resalta el reto que supone el mantener al máximo el aspecto real de un arrastrero, con motores y maquinaria incluida, con la incorporación de los elementos que requiere un museo, como aire acondicionado, equipo de vídeo e iluminación, que se han escondido convenientemente.
Además, María José Cerdá, explica que la intención es vincular el barco museo al Acuario municipal para que sea allí donde se realice la recepción de los visitantes y se proyecte un vídeo explicativo, además de ubicarse la venta de tickets o los servicios.